Winston Oraa: hay que pasar al sistema penal acusatorio

Por redaccionnyl el 27/03/2020

Para el abogado penal venezolano Winston Oraa, la administración de justicia en América Latina es entorpecida por el mismo sistema que la rige, al que define como «inquisitivo».

Oraa insiste en que las sociedades de la región deben dar el paso hacia el sistema acusatorio, en el que las partes presentan sus alegatos delante de un juez. Pero lamenta la falta de cultura de participación ciudadana al respecto.

– ¿Por qué dice que en Venezuela y otros países de América Latina se sigue teniendo el sistema inquisitivo en materia penal?

Una de las características del sistema acusatorio es que la decisión dimana de un tribunal con jurado, y no de tribunales unipersonales como es el caso de Venezuela y la mayoría de los países del continente.

– ¿Por qué no hemos aplicado el sistema acusatorio?

En nuestros países resulta una tarea muy compleja, no todo el mundo está dispuesto a contribuir con la administración de justicia, no existe una cultura de participación ciudadana en éste ámbito, aunado a la escasa credibilidad que habitualmente le damos al aparato judicial.

– ¿Qué cambios podríamos hacer para que la población se involucrara y respetara un sistema en el que todos podamos participar como jurados?

En una oportunidad visité los tribunales en Bruselas, me impactó su amplitud  y su fachada con inmensas columnas dóricas y jónicas, algo exageradas para un país que no alcanzaba los 10 millones de habitantes. Luego leí sobre el arquitecto, quien quiso demostrar la insignificancia del administrado frente a la justicia, similar a lo que indicaba Piero Calamandrei: «El juez lejano, allá en el alto estrado».

En resumen, el respeto a los operadores de justicia y a las instituciones no lo imponen la ley ni los hábitos, por el contrario: dimana de la relevancia que damos a la constitución de los órganos que forman parte del Poder Judicial y en especial a sus integrantes.

En tal virtud, tanto jueces como fiscales deben tener una adecuada formación integral, experticia, deben ser virtuosos del conocimiento jurídico, han de ser sujetos de conducta proba y desprendidos de intereses políticos. Bajo estas circunstancias, los administrados sentiríamos mayor credibilidad por nuestros operadores de justicia. Claro está, el tema no se agota aquí, pues entran en juego recursos financieros, salarios que se correspondan con la responsabilidad que asumen, capacitación permanente, entre otros asuntos.

– ¿La corrupción necesita del sistema actual?

La corrupción como flagelo se ampara en las deficiencias de nuestros sistemas de supervisión, prevención y control que son evidentemente vulnerables.

Los retardos procesales -por citar un ejemplo-, podrían constituir una violación de los Derechos Humanos de un procesado, no obstante, también podría ser en favor del delincuente, por eso reitero lo manifestado por el famoso criminalista francés Locard: “El tiempo que pasa es la verdad que huye”.

– ¿Entonces el sistema acusatorio reduciría la corrupción?

La corrupción es un fenómeno social consecuencia de sujetos carentes de respeto y valores, también es producto de una equívoca política criminal.
El proceso acusatorio, no es constituye la solución; un adecuado sistema de justicia mitiga en parte la problemática, pero reitero, no es la solución.

¿Cuál es su opinión sobre el sistema carcelario ?

La pena, como consecuencia jurídica que al delito sigue, ha de ser evidentemente reestructurada, para evitar que, con el abuso del Poder Punitivo del Estado, sigan los gobiernos formando en las putrefactas cárceles del continente, delincuentes profesionales provenientes de procesos injustos o caprichosos que tiene por materia prima en muchos casos inocentes o luchadores políticos.

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