Winona Ryder, la dulce criatura que aprendió a mandar a la gente al carajo

Por redaccionnyl el 07/12/2017

Cuando Winona Ryder era niña la golpeaban en la escuela por ser pequeña y delicada. Luego se hizo adolescente y pensó que todo cambiaría por haber protagonizado Beetlejuice, pero ahora le decían bruja y la golpeaban más.

Sin embargo, antes de cumplir los 20 años era tan influyente que podía cambiar el destino del cine mundial. Y eso fue lo que hizo. A los 19 años leyó 10 guiones en un fin de semana para elegir su siguiente película. De todos esos, quedó fascinada por uno de James V. Hart sobre la novela Drácula de Bram Stoker.

A la joven Winona le pareció tan bueno el guion que pidió a Columbia que financiara todo el proyecto. La gigante cinematográfica le dio luz verde a la chica y ella invitó a Francis Ford Coppola para que fuera el director. También dijo a Columbia que ella sería Mina Harker, que Keanu Reeves debía ser su esposo y que lo mejor sería que Gary Oldman fuera Drácula.

Eso se llama producir una película. Pero el nombre de Winona no apareció en los créditos como productora sino como actriz de reparto. La verdad es que eso a ella no pareció importarle. Solo quería hacer ese papel porque le gustó el guion y decidió juntar los elementos ella misma.

A Winona Ryder nadie quiso nunca agradecerle

Lo peor fue que en el rodaje la trataron mal. Gary Oldman hizo un gesto obsceno que la ofendió, Coppola le pidió perder la virginidad a los ojos del cine y además hizo que Keanu Reeves la insultara con el supuesto fin de trastornarla y lograr una mejor actuación.

Winona sufrió y solo lo aceptó cuando ya no le importaba ser la actriz favorita de Coppola.

En el año 2000 ya estaba cansada. Exhausta. La gente la veía como una loca cleptómana. Una década después salió en «El cisne negro» interpretando algo parecido a su propia desesperación. Ahora la vemos en Stranger Things y hay quien dice que necesita dinero. Pero ella tiene siete apartamentos en Nueva York y vive como rica de la renta. Hoy no le importa lo que digan de ella.

Está curada. Sabe que el mundo es inmundo. Hace unos años se acercó a ella una de las chicas que la golpeó en la escuela por protagonizar Beetlejuice. Le pidió un autógrafo y Winona le dijo con toda la franqueza que ahora tiene: «Vete a la mierda».

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