Valentina y el autodescubrimiento artístico en una ferretería

Por redaccionnyl el 08/05/2018

El peor lugar de la historia para dejarse tomar fotos con pretensiones de persuasión es una ferretería. Pero Valentina se compró un apartamento y de pura emoción le dijo a su fotógrafo favorito que echara mano de su cámara ahí mismo, donde estaban.

Como el dueño era amigo suyo, Valentina le dio rienda suelta a sus movimientos. Es que ella siempre quiso ser artista. Y de alguna forma lo es. O al menos ella sostiene que lo suyo es arte. Es que cuando estaba chiquita le dijeron que era toda una artista. Por eso siente que hay belleza sublime en una foto junto a una lámpara decorativa que hizo dos años antes algún diseñador industrial.

Los mismos motivos la impulsan a defender su condición de actriz de cine para ociosos. Y eso que es poco lo que actúa antes de entrar en acción. Valentina más bien es de hacer todo de una vez. Aunque mentira: a veces cruza unas cuantas palabras y pa’ lante.

Disculpe que nos pongamos a hablar de eso. Es que nos cuesta creer lo de la ferretería. ¿Por qué lo hizo? Al menos podemos decir que las manos de la marca de cotidianidades sin casi ropa Zishy es la que pone su logo en cada imagen. La pregunta que se nos ocurre hacer es si esa empresa le pidió tal locura a Valentina, o si ella, al notar lo que estaba haciendo, se las envió a la empresa.

Aquí no hay mucho para seguir hablando, pero podemos esforzarnos un poco más y decir que prometemos mostrar más de las aventuras de esta linda señorita en breve. Tal vez la veamos haciendo otra cosa o simplemente posando con intensiones menos artísticas y más carnales. Mientras tanto, lo mejor de Valentina en la Ferretería.

Ojalá la ferretería haya sido realmente de una amigos suyo

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