A una muchacha que se llamaba Nieves. Por Manuel Altolaguirre

Por redaccionnyl el 24/12/2017

Poeta, guionista y cineasta. Hombre político. Soldado. Manuel Altolaguirre fue un hombre de su tiempo. Pero también el poeta más espiritual de la generación del 27.

En su obra es innegable la influencia de nombres como San Juan de la Cruz, Garcilaso de la Vega, Juan Ramón Jiménez y Pedro Salinas. Y aunque su obra es corta e inconstante en el estilo, creó un universo propio.

Sus poemas son breves, cordiales, simples y transparentes. Casi siempre cantó al amor. Pero también a la soledad y a la muerte. Altolaguirre creía que su obra era hermana menor de la de Pedro Salinas. En todo caso este poeta tiene una musicalidad propia siempre presente en su versos cortos.

Como ejemplo perfecto, aquí presentamos un hermoso poema breve de este autor.

A una muchacha que se llamaba Nieves

Rojo dará su luz cuando la aurora
negra de tus miradas ilumine
tu bello despertar de primavera;
cuando tus grandes ojos sean las nubes,
tu corazón un sol, tu piel la tierra
sonrosada de un mundo de rubores;
cuando el amor tu nombre frío deshiele
sin que por eso pierda su blancura;
cuando un hombre te quiera y tú, queriéndole,
escuches su silencio con tu boca.

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