La increíble historia de cómo Twiggy definió qué es lo que te parece bonito

Por redaccionnyl el 07/10/2019

El imperio de la costumbre nos hace creer que las cosas seguirán siendo para siempre como son ahora. Pero hay una sola máxima filosófica que vale la pena: «Lo único constante es el cambio». La frase es de Heráclito, y se aplica perfectamente a lo que ocurrió en 1966 con una chica desconocida que sin proponérselo cambió su vida, el mundo de la moda y hasta los cánones de belleza occidentales. Estamos hablando de Twiggy.

Cuando una conocida le insistía en que probara suerte con el modelaje, Leslie Lawson se reía. ¿Qué iba a buscar una chica de los suburbios de Londres en el mundo de la moda? Lo cierto fue que un día la convencieron y fue a conocer a una señora en una revista por la recomendación del amigo de un amigo.

Le dijeron que era demasiado pequeña, pero que tenía facciones interesantes. Que podría hacer algunas fotografías de belleza, pero que su cabello estaba mal.

El estilista al que la enviaron llamó a un fotógrafo famoso y le dijo: «Aquí está una chica con una apariencia interesante, pero nunca se ha tomado una foto. Quiero hacer mi nuevo corte de cabello en ella. Si la envío, ¿podrías ponerla frente a la cámara y decirme si es fotogénica?».

El fotógrafo era Barry Lategan. Le dijo al estilista que efectivamente Leslie era muy fotogénica y a ella que mejor usara su apodo: Twiggy. De vuelta a la peluquería, le hicieron un corte que duró ocho horas. Luego luego Lategan le hizo la foto y la colgaron en el salón de belleza.

Al poco tiempo, la periodista Deirdre McSharry, quien trabajaba el «Daily Express», preguntó por la foto y dijo que quería conocer a la chica. Cuando la conoció le dijo: «Quiero hacer un reportaje sobre ti».

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Después de aquello, cada día el padre de Twiggy compraba el diario esperando que saliera algo. Cuando ya casi lo daban por descartado, dos semanas después de la entrevista, en las páginas centrales estaba una foto de Twiggy con el titular: «La cara del 66».

Cómo Twiggy modificó los cánones de belleza

Pocos meses después de ese titular en Daily Express, Twiggy estaba en París. Todo el mundo quería trabajar con ella. Su rostro y su cuerpo eran la nueva sensación. Parece que el mundo de la moda la estaba buscando. Sea como sea, la consiguió.

Antes de Twiggy, las modelos eran voluptuosas, turgentes, hinchadas… Sus medidas infantiles abrieron un camino que el fashion sigue transitando, el de las flacas elegantes. Los diseñadores querían modelos como ella para sus creaciones. El azar también orquesta orden.

Llegó a ser tan desmedida la obsesión por las medidas de esa nueva elegancia, que durante los años ulteriores los senos pequeños eran la sensación. Tener un busto prominente no era elegante. Todo a causa de una chiquilla de los suburbios de Londres que se dejó convencer para aspirar a modelo.

Fue la primera supermodelo de la historia. Fue la primera modelo mediática procedente de la clase trabajadora londinense. Sobre ella y su impacto en la cultura occidental se han escrito libros y grabado documentales y canciones. Con el paso del tiempo también fue actriz y hasta cantante de alto nivel.

Luego lo voluptuoso tenía que volver. Los senos grandes reclamaban su espacio. Sin embargo, volvieron de forma diferente porque la presencia de Twiggy no podía ser borrada así como así del imaginario colectivo. Después de Twiggy se volvió tendencia tener los senos grandes, pero manteniendo la delgadez. Hoy el fitness ha ido cambiando un poco más las cosas, pero es es más o menos la historia de la belleza en los últimos cincuenta años. A continuación, un montón de fotos de esta belleza histórica.

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