Tres libros que las personas malvadas disfrutarán más que nadie

Por redaccionnyl el 04/06/2018

El bien y el mal están por encima de cualquier estructura social por más lindas que suenen algunas frases de Nietzsche. Hay luz y oscuridad. Hay personas buenas y personas malvadas.

Y la oscuridad no la tenemos adentro sino que dejamos que se meta. Más bien todo lo contrario. ¿O es que los niños no se tapan los ojos ante la primera imagen violenta que ven en la televisión?

Pero una vez que el mal penetra hay personas que prefieren disfrutarlo. Sí, hay quienes se autodefinen malos o al menos se saben malos. No son las personas más inteligentes porque a todos los que hacen mal les espera algo siempre peor. Pero ellos disfrutarán estos libros más que usted y que yo, que somos buenos, claro. Son libros para villanos. Especialmente para ellos.

Memorias del subsuelo

Lo primero que debes saber sobre este libro es que es de Fiódor Dostoyevski. Hay que saberlo porque es todo él. Pero no por lo bueno, sino por lo malo que también tenía dentro. Se trata de un funcionario que odia todo lo que se mueva. Está harto de su trabajo, de su vida, de sus compañaros y de no poder tener aspiraciones.

Hay que agregar que lo escribió en un estado de dolor muy grande porque recién habían muerto su esposa y su hermano más querido. Además las autoridades le estaban cerrando sus revistas y no podía controlar su adicción al juego.

Pago diferido

Este lo escribió Cecil Scott Forester. Trata de un hombre desesperado por la depresión y la pobreza que ante la primera oportunidad que tiene envenena a su sobrino para quedarse con su dinero. Las mentes criminales sentirán un amor-odio por esta historia porque se trata de un sujeto al que todo le sale perfectamente hasta que deja de cuidar los detalles. Los malvados se identifican con él y esperan que no lo descubran. Los buenos, tarde o temprano, terminan haciendo lo mismo.

El forastero misterioso

Este es el peor de todos. Quizá. Fue el último libro que escribió Mark Twain antes de morir y también su historia menos conocida. De hecho fue su biógrafo el que tuvo que sentarse frente a la máquina para terminar de escribir la trama.

Un día Satanás llegó a la tierra y dijo: «Oh, yo no soy Satanás sino un sobrino de Satanás, quien por cierto es un buen sujeto con muy mala reputación». El ángel o demonio se hace amigo de unos jóvenes a los que les enseña sus poderes. Un día hacen unos muñequitos de barro y les dan vida e inteligencia, ven cómo progresan, llegan al Renacimiento y como en una cámara rápida se van acercando a la la Edad Moderna. Pero el sobrino de Satanás se aburre y los destruye. Primer indicio de algo que todo aquel pueblo debió notar…

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