Tres fragmentos de «Secretos de la Cosa Nostra» que te dejarán helado

Por Valentina Rausseo el 06/06/2019

Peter Mass, en su intento por llevar a cabo una de las investigaciones más importantes y de mayor renombre referente a hechos delincuenciales y bandas organizadas en los Estados Unidos, dio vida a una de sus mejores obras escritas: Joe Valachi, Secretos de la Cosa Nostra.

«Este libro no hubiera podido ser escrito sin la ayuda y el estímulo de varias personas que de un modo u otro, intervinieron en los hechos relatados, en especial, de aquellas que prestan sus servicios en el Ministerio de Justicia y en la Oficina Federal de Investigación (FBI)» dice Maas.

Y agrega que «habida cuenta de la vidriosa naturaleza del tema, así como de las controversias que suscitó, tan sólo puedo expresar mi agradecimiento a dichas personas refiriéndome a ellas de un modo colectivo en méritos de la inapreciable ayuda que me prestaron en la labor de investigación y preparación, imprescindible para la redacción de la presente obra».

Antecedentes de «Las revelaciones de Joe Valachi»:

I (capítulo 1)

«A últimos de junio de 1964 -nadie recuerda exactamente el día-, Joseph Valachi que, según las palabras del entonces ministro de Justicia, Robert F. Kennedy, había proporcionado las más importantes informaciones conseguidas hasta el momento, en orden a combatir la delincuencia organizada y las extorsiones ilegales en los Estados Unidos», fue requerido, por funcionarios del Ministerio de Justicia, a que relatara por escrito su carrera delincuencial:

Valachi fue la primera persona (de quien se tiene noticia) que reconoció pertenecer a una vasta, secreta y bien organizada sociedad delictiva arraigada en los Estados Unidos, a una verdadera subcultura del mal, popularmente conocida como «la Mafia», hasta que el propio Valachi reveló su nombre real: «La Cosa Nostra». Valachi habló abiertamente de esta organización».

II (capítulo 3)

«El día siguiente, y con la suspicacia y cautela características en él, Valachi fue en busca de uno de sus amigos irlandeses (del que tan sólo sabía que se llamaba Mike) para enterarse de la versión del suceso según la otra parte contendiente. Inmediatamente, después de saludar a Mike, Valachi se vio encañonado por un revólver y dijo: «Vayamos a ver a los otros». Los irlandeses trataron a Valachi como le había tratado Rao el día anterior. Le dijeron que ellos no había sido quienes provocaron el incidente. Valachi repuso: «De acuerdo. Con esto me basta. Ya sé que no tenéis razón alguna para mentir. Quiero trabajar con vosotros. Me gusta vuestro estilo. Tenéis muchos riñones». Uno de los irlandeses dijo: «No sé si nos conviene. A fin de cuentas te criaste con los italianos ésos». Valachi replicó: «Es cierto, pero estoy de vuestra parte. Me gusta vuestra manera de actuar. Creéis que os voy a traicionar, pero la verdad es que no me habéis hecho ningún daño y no tengo por qué. No tengo ninguna razón para prepararos una trampa».

Aquella noche, en un arranque tan característico en él como su cautela, Valachi telefoneó a Rao, y le dijo: «Cuando me veáis, disparad contra mí, porque estoy dispuesto a disparar contra vosotros…»

III (capítulo 12)

«En Nueva York, según Valachi, los agentes de la oficina de narcóticos le sometieron a varios interrogatorios, con la finalidad de que «se desmoronase». Pero, pese a que le amenazaron con acusarlo de otro delito de tráfico de heroína, Valachi asegura que se negó a hablar. En el curso de uno de los interrogatorios Valachi se enteró de algo que le dejó helado… Un agente le dijo que Tony Bender había sido asesinado, y que él -Valachi- era el siguente de la lista».

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