Tres fragmentos de la película “Coach Carter” que te sorprenderán

Por Valentina Rausseo el 16/02/2019

Si de motivación y luchar hasta el cansancio se trata, sin duda “Coach Carter” es uno de los films que se basa en dos tan importantes aspectos, te enseñan a darle valor a las pequeñas cosas de la vida y que, con trabajo arduo, puedes llegar a alcanzar grandes resultados y a obtener la anhelada victoria personal.


En este artículo, te toparás con tres increíbles fragmentos de “Juego de Honor”, otro de los nombres que recibe la película protagonizada por el súper actor Samuel L. Jackson.


1. Discurso del Coach Carter luego de llegar al gimnasio y ser presentado por el antiguo entrenador (Mr. White) como el nuevo coach de los Petroleros de Richmond, un grupo bastante indisciplinado:
“¡Buenas tardes, jóvenes! Primero: soy su nuevo entrenador de básquetbol, Kent Carter. ¿Quieren mis cartas de recomendación? Ya lo dijo el entrenador White, están en el muro detrás de ustedes. Segundo: si el entrenamiento comienza a las 03:00 PM, a las 02:55 están retrasados. A partir de ahora nos llamaremos “Señor”. “Señor” es un término de respeto y merecen mi respeto hasta que abusen de él.
Voy a darles contratos, si los firman, y cumplen sus obligaciones, alcanzaremos el éxito; porque si sé alguna cosa, es esta: las derrotas terminaron. Desde hoy, jugaran como ganadores, actuarán como ganadores y lo más importante, serán ganadores. Si escuchan y aprenden, ganarán los juegos de básquetbol. Y caballeros, ganar aquí, es la clave para ganar allá afuera. Este contrato estipula que mantendrán un promedio de 2.3, asistirán a todas sus clases y se sentarán en la primera fila en esas clases.
Lo que ustedes deben saber es que nos tratamos con respeto. No usamos la palabra ‘negro’”.


2. Coach Carter en la biblioteca, luego de un altercado comunicacional con los alumnos:
“¡Jóvenes! Déjenme decirles qué veo…
Veo un sistema diseñado para que ustedes fracasen. Sé que les gustan las estadísticas, así que aquí van:
En Richmond sólo se gradúan el 50% de sus estudiantes. Y de aquellos que se gradúan sólo el 6% llega a la universidad. Lo que me dice, cuando camino por los corredores y me asomo a sus aulas, que tal vez sólo un estudiante llegue a la universidad.
Y si me preguntan: ‘entrenador, si no voy a la Universidad, ¿qué voy a hacer?’, esa es la gran pregunta. Y la respuesta para los jóvenes afroamericanos presentes es esta: probablemente a prisión.
En esta nación, el 33% de los hombres negros entre 18 y 24 años, son arrestados, así que miren al chico de la izquierda, ahora al de su derecha… uno de ustedes será arrestado. Y habiendo crecido en Richmond, son 80% más proclives a ir a prisión que a la universidad. Esos son los números. Estadísticas para su consideración.
Esta noche, cuando vayan a casa, miren sus vidas y miren la vida de sus padres, y pregúntense ¿quiero algo mejor? Si la respuesta es sí, los veré aquí mañana. Y les prometo, que voy a hacer todo lo que esté en mi poder para que sean universitarios, y tengan una vida mejor”.


3. Timo Cruz al Coach Carter en forma de agradecimiento por haberlo alejado de las duras calles de Richmond:
“Nuestro miedo más profundo no es ser inadecuados. Nuestro miedo mayor es nuestro propio poder inconmensurable. Es nuestra luz, n nuestra obscuridad la que nos aterra. Optar por la mezquindad no sirve al mundo. No hay lucidez en encogerse para que los demás no se sientan inseguros junto a ti. Nuestro destino es brillar como los niños. No es el de unos cuantos, es el de todos. Y conforme dejamos que nuestra luz propia alumbre, inconscientemente permitimos lo mismo a los demás. Y al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros. Señor, sólo quiero decir ¡gracias! Usted me salvó la vida”.

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