Tratar con el tiempo. Por Lewis Carroll

Por redaccionnyl el 06/11/2017

—Con toda seguridad, ¡ni siquiera habrás hablado con el Tiempo!

—Puede que no —contestó Alicia con cautela—. Pero sí sé —añadió esperanzada— que en las lecciones de música marco el tiempo a palmadas.

—¡Ah! ¡Ah! ¡Eso lo explica todo! —afirmó el Sombrerero—. El tiempo no tolera que le den palmadas. Si, en cambio, te llevarás bien con él, haría cuanto quisieras con tu reloj; por ejemplo: supongamos que fueran las nueve de la mañana, la hora en que comienzan tus lecciones; pues bien, bastaría con que murmuraras tus deseos al oído del Tiempo para que este se encargara de que las agujas del reloj corrieran veloces y, en un abrir y cerrar de ojos serían la una y media, ¡la hora del almuerzo!

—¡Eso sí que estaría bueno! —exclamó Alicia, midiendo las muchas ventajas que parecía ofrecer el Tiempo—. Lo malo es que entonces no tendría apetito, ¿no le parece?

—No lo tendrías inmediatamente quizás —reconoció el Sombrerero—; pero como también podrías lograr que siguieran siendo la una y media indefinidamente, acabarías teniéndolo.

Nalgas y Libros | contacto@nalgasylibros.com