Todo lo que debes saber sobre sueños eróticos para que les encuentres sentido

Por Valentina Rausseo el 19/07/2019

Hay muchas dudas, mitos y especulaciones sobre los sueños eróticos. Pero también se sabe bastante al respecto gracias a los avances de la psicología y la neurociencia.

En este artículo explicaremos qué es lo que más o menos esconden estos sueños; y más, cuando son con las personas menos pensadas…

Al respecto, Sigmund Freud decía: “O bien por la noche se mueve en él [el soñante] la añoranza de gozar de un objeto sexual prohibido, la esposa de un amigo. Sueña que mantiene comercio sexual, no con esa persona, ciertamente, pero sí con otra que lleva igual nombre, por más que ésta le resulta indiferente. O su revuelta se exterioriza en permanecer la amada en total anonimato”.

¡Sí! Siempre tan profundo… Pero, a decir verdad, lo que trata de explicar el bien llamado Padre del Psicoanálisis, es que, al momento de examinar los sueños de esta índole, es necesario tomar en cuenta los ámbitos sociales, culturales y también personales que, de una forma directa, están asociados con el deseo sexual humano.

De hecho, en un estudio realizado en el año 2014 por Dylan Selterman, quien funge como profesor de la Universidad de Maryland, se encontró una conexión particular entre los sueños sexuales (generalmente los que abarcan una fantasía de infidelidad) y las actividades diurnas y consientes de la persona que sueña. Pero dicha conexión significó, paradójicamente, la ausencia de una relación como tal.

Al final, Selterman no pudo establecer una relación directa entre el sueño de infidelidad y las actividades llevadas a cabo efectivamente por el soñante días previos al sueño.

Creemos que mejor era preguntarse: “¿Cuál es la fuente de inspiración de los sueños? Si no es de la realidad o de nuestros actos consientes, entonces ¿de dónde nace el contenido de esas fantasías?

Slavoj Zizek, un filósofo, sociólogo y psicoanalista esloveno, comentó esto al respecto:

La lógica aquí es estrictamente freudiana; esto es, escapamos al sueño para evitar un callejón sin salida de nuestra vida real. Pero entonces, lo que encontramos en el sueño es todavía más horrible, de modo que al final, literalmente escapamos del sueño, y volvemos a la realidad. Comienza con que los sueños son para aquellos que no pueden soportar, que no son lo suficientemente fuertes para la realidad, y termina con que la realidad es para aquellos que no son lo suficientemente fuertes para soportar y para enfrentar sus sueños”.

En conclusión… ¿Deberíamos tomarnos en serio los sueños eróticos?

¡Sí! Si analizamos lo antes dicho por Zizek, todos los sueños, de hecho, deberían ser tomados con seriedad. Y no sólo los de contenido sexual.

Los sueños tontos y coherentes, los normales y sexuales, los interrumpidos y con continuidad narrativa, deberían tomarse en serio, ya que, no son más que un mensaje contundente de nuestros deseos.

Parafraseando a Zizek, el soñante se conoce tanto a sí mismo, como para saber de corazón cuáles son las urgencias de su deseo y también para saber si tendrá la suficiente fuerza para hacer realidad sus sueños, o bien, para vivir de acuerdo con su deseo…

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