¿Por qué tantos periodistas argentinos hablan mal de Messi?

Por Néstor Luis González el 23/07/2018

Hablar mal de Lionel Messi es algo así como la vía rápida para que los periodistas argentinos acaparen la atención del público. ¿Pero qué se puede decir mal de un tipo que juega de esa manera? Precisamente por eso.

Como todos los niños, esos periodistas que hoy se dedican al fútbol, querían ser futbolistas. Pero no les alcanzó el talento y se volvieron críticos, comentaristas… Lo mismo que pasa en la literatura o en la pintura: el que no escribe ni pinta bien, que hable de los que sí y que trate de hacer al menos buenos análisis.

Después de perder la final de la Copa América Centenario, Messi dice que la selección no es para él y decide retirarse. Desde un abismo de malos resultados, le suplican que vuelva; lo hace, saca a Argentina de un hueco horrible y la lleva al Mundial. Pero eso no era suficiente: tenía que ganar la Copa del Mundo. Si no la ganaba incluso con ese equipo caótico, los gritos de “no es tan bueno como dicen” y hasta de “es una farsa” ya estaban preparados. Obviamente no la ganó. Pero, ¿por qué tenía que ganarla si no es tan bueno?

La verdad es que esos periodistas han visto muchísimo fútbol en sus vidas y saben algo que no aceptan: nunca han visto a un jugador tan bueno en todas sus vidas. Ni siquiera Maradona. Ninguno. Y les da rabia.

Para soportarlo, exageran las proezas de Maradona para mentir y decir que lo ganó todo con un equipo mediocre como el Napoli. Pero no dicen que ese “todo” se limita a dos ligas, una Copa Italia, una SuperCopa y una Copa UEFA. Y mucho menos dicen que el Napoli de aquella época era un equipazo en todas sus líneas en el que estaban estrellas como Careca o Sola.

¿Y qué tiene que ver Maradona con Messi? La verdad es que nada. Ambos son personas diferentes que jugaron en diferentes épocas. Maradona era más intermitente que Messi en la calidad de su juego. Sin embargo, un gran Mundial le bastó para que todos olvidaran sus largos malos ratos. Y eso que estos periodistas argentinos no son de la gente que ve fútbol cada cuatro años. Ellos ven a Messi cada fin de semana. Pero sabe que los que sí ven fútbol cada cuatro años son manipulables porque conocen menos, y se aprovecha.

El madridismo periodístico

Otra cosa es el madridismo. Si Messi jugara en el Real Madrid, no habría discusión. Es verdad que el Barcelona también tiene brazos mediáticos como Mundo Deportivo y Sport. Pero son cositas minúsculas en comparación con El Chiringuito, Marca y sobre todo con una realidad aparentemente irrevocable: la mayoría de los periodistas son madridistas.

Atraídos por las estadísticas y por los datos históricos, la mayoría de los periodistas deportivos se hacen madridistas o simpatizan con el Real Madrid tarde o temprano. He trabajado siempre en salas de redacción que no quedan en Cataluña y he sido testigo de eso. Son madridistas. Y les choca que Messi no juegue en el Real Madrid. Tan madridistas son que han hecho creer al mundo que un goleador innato como Cristiano es tan bueno y hasta mejor que un todocampista como Messi. Tan madridistas son que hasta al mismo Cristiano lo han hecho creer eso. Pero ellos saben la verdad.

La tajada de Messi

Lo otro es la tajada. Los periodistas argentinos y buena parte de la nación creen que Messi les debe algo. Que es injusto que haya nacido con ese talento y no les de un pedacito. Cuatro finales debería ser suficiente para cualquier país. Pero en ese país obsesionado por el fútbol no. “No es tan bueno, hay que sacarlo de Barcelona a ver si es bueno”, dicen una y otra vez los periodistas a ver si Messi se pica y se marcha. Es que no lo quieren en el Barcelona.

Pero la mayor rabia es que Messi nunca les dio una tajada de sí mismo. Si ya despreciaban al Barcelona, ahora más porque se quedó con los mejores momentos del mejor futbolista que han tenido.

Ellos seguirán idolatrando a Diego Maradona, quien sí se les entregó en cuerpo y alma y es una bomba de tiempo que camina hacia la autodestrucción. Pero en el fondo saben que el mejor es el que no les dio lo que querían, el que desprecian y escupirían si pudieran. Tendrán que seguir engañados. Una lástima por los periodistas argentinos sobre todo ahora que el madridismo aceptó que la comparación con Cristiano siempre fue una farsa mediática para poder soportar a su peor enemigo.

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