La capital del mundo. Por Ernest Hemingway

Hemingway se encargó siempre de alimentar su propio mito simulando una imagen de hombre rudo y ganador y ocultando su sensibilidad. Sin embargo, su calidad literaria era notable: ganó el Premio Pulitzer en 1953 por El viejo y el mar y al año siguiente el Premio Nobel de Literatura por su obra completa. Sus novelas son tan famosas que si íbamos a compartir algo suyo, debía ser un cuento corto como este.

Un lugar limpio y bien iluminado. Por Ernest Hemingway

Claro que cuando un conocedor de este oficio de la literatura lee a Hemingway desde la perspectiva del siglo XXI se queda con ganas de alguna novedad o de algo que en serio llame la atención porque su prosa parece haberse quedado atrás en el tiempo. Pero si la leemos desde el punto de vista de su tiempo nos damos cuenta de que mucho de lo que se escribió y se sigue escribiendo le debe bastante a este caballero rudo y lleno de manías y de rumbas y borracheras épicas. El siguiente relato es prueba de eso que le estamos diciendo.