Soneto del pecador herido. Por Pedro Calderón de la Barca

La formación jesuita de Calderón lo llevó a asimilar el pensamiento de San Agustín y Tomás de Aquino. Menéndez Pelayo lo creyó aristotélico, aunque la crítica moderna ha valorizado la enorme importancia que tuvo en Calderón la filosofía neoplatónica. Este poema nos asoma su naturaleza.