Seis datos demenciales sobre Albert Einstein

Por redaccionnyl el 30/10/2017

La humanidad se sorprende de los grandes descubrimientos nacidos de una mente brillante, Albert Einstein no dio luz de su gran intelecto a temprana edad.

Perdido en su propia mente: Fue un infante muy lento para aprender, tenía un comportamiento taciturno y en lugar de jugar con sus compañero, solía caminar pensativo. Pero, a pesar de lo que su exterior revelaba, su mente se encontraba en constante movimiento, inquieta y abierta a lo rodeaba. Lo cierto es que la vida de este genio estuvo rodeada de hechos inesperados que su mente convirtió en soluciones.

La brújula de papá: El asombro del joven genio al ver la brújula magnética de su padre no fue nada normal, el pequeño de cuatro o cinco años quedó fascinado al observar cómo la aguja señalaba siempre en la misma dirección.

Un amante de la democracia: A pesar de ser un niño rico que siempre estuvo rodeado de lujos se mostró firme en sus ideales demócratas y lo defendió en su libro «Mis ideas y opiniones». En cuanto al dinero consideraba que «solo apela al egoísmo e invita irresistiblemente al abuso».

Una idea brillante que nació de la muerte: Una de sus creaciones más interesantes fue un tipo de refrigerador, que decidió fabricar después de escuchar que una familia que vivía en Berlín había muerto al romperse el precinto del refrigerador de la casa y desprender todos sus gases tóxicos. Einstein quería que el nuevo no tuviera partes que pudieran romperse, que fuera más seguro, eliminando la bomba usada para comprimir el refrigerante. Y creó la bomba Einstein-Szilard basada en electromagnetismo. Además era silenciosos y a prueba de emisiones.

Un genio de manos ligeras: Tocaba el violín, y parece que la conexión entre este instrumento y la ciencia la conoció gracias a Pitágoras, uno de los primeros científicos que estudió la acústica, y que además creó cuerdas tensas con puentes deslizables, fundamento del actual violín.

Un texto de advertencia: El último escrito de Einstein estaba dirigido al filósofo y matemático Bertrand Russell, en que se llamaba a una conferencia para estudiar los peligros de la carrera armamentista y advertían que existía «un peligro muy real de exterminación de la raza humana por el polvo y la lluvia de las nubes radioactivas» y que la única «esperanza para la humanidad es evitar la guerra».

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