Ramón Tebar acepta que ahora el fútbol es mucho más elitista que la ópera

Por redaccionnyl el 21/03/2018

Más formación musical, más iniciativa privada y menos perjuicios hacia la música clásica es la receta que propone el director de orquesta español Ramón Tebar (Valencia, 1978) para potenciar un lenguaje que, lejos de ser elitista, está más presente en la vida diaria incluso que la literatura.

“La ópera en sí no es para una élite. Hoy en día, sería una élite los deportes. Ir a ver Fórmula Uno o el fútbol es mucho más caro hoy en día que ir a la ópera”, sentencia Tebar en una entrevista con Efe en Viena, en cuya Ópera estatal acaba de debutar con “Madama Butterfly”, con lleno total y ante un público entregado.

Tebar argumenta que incluso ver una “película enlatada” en el cine, con entrada, palomitas y refresco, sale más caro que ir a ver un concierto en vivo.

Por eso, reivindica la necesidad de romper los perjuicios sobre la música clásica y defiende que si “se rasca un poco” se ve que en los propios clásicos, como Beethoven, Mahler o Mozart, hay justo lo contrario a un mensaje elitista.

“Es una música para la humanidad, sin distinciones”, afirma, recordando que todo el que va a un concierto o una ópera por primera vez, repite.

“Solo hay que abrir esas puertas y decirles: aquí está, no es lo que parece, no es como se ha vendido”, pide.

Para ayudar a abrir esas puertas, Tebar insiste en la necesidad de educar en la música, un lenguaje que, recuerda, nos rodea.

“Estamos expuestos a la música en restaurantes, en el taxi, en la televisión”, relata. Y, sin embargo, lamenta que sea “un lenguaje que un joven o un adulto normal no sabe leer”.

“Sabemos leer a Quevedo y a Cervantes, otra cosa es que después lo hagamos. Pero estamos más expuestos a la música diariamente que a los libros”, dice.

Una carencia que Tebar, director principal invitado del Palau de Las Artes de Valencia, vincula también con la condición de arte intangible de la música.

“Todo el mundo sabe que la Gioconda está en el Louvre. Pero la Quinta Sinfonía de Beethoven no está en ningún sitio. Está solo en el momento, en la sala, y cuando termina el concierto, se esfuma y nos la llevamos en nuestro corazón, en nuestra mente”, compara.

Tebar es también el director artístico de la Orquesta de Valencia (España) y de la Sinfónica de Palm Beach (Florida, EE.UU.), y director principal de la Florida Grand Opera.

Ese contacto con Estados Unidos, donde lleva trabajando quince años, le permite comparar los dos modelos de gestión cultural a ambos lados del Atlántico: el europeo, dependiente de la financiación pública, y el estadounidense, en el que prima lo privado.

“Lo ideal sería un sistema mixto. Donde el Gobierno garantice a cada ciudad su orquesta, su teatro. Pero, por otra parte, creo que también es importante para la sociedad valorar eso y contribuir”, opina.

“Cuando uno está subvencionado por el Estado, es más fácil llegar a un estancamiento. No siempre pasa, pero es muy habitual”, critica.

También cree que el personal de las orquestas y teatros, los músicos, los directores, tienen que “cambiar el chip” y abrirse a nuevos proyectos y a hacer las cosas de forma diversa.

“No creo en la crisis de la que tanto se habla en la música. Creo que es una crisis de educación. Necesitamos más educación y que los políticos sean conscientes de que el alimento físico es vital, pero que la música, las artes, son vitales para el alma, para el desarrollo como humanos, como sociedad, como comunidad”, subraya.

Tebar dirigió el lunes la orquesta de la Ópera de Viena con la “Madama Butterfly” de Giacomo Puccini, en su primera actuación en el teatro vienés, que terminó con una larga ovación del público.

Los días 25 y 28 de marzo volverá a ocupar este atril en dos nuevas funciones para las que también se han vendido ya todas las localidades. EFE

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