¿Quién es el Espíritu Santo y cómo nos ayuda?

Por redaccionnyl el 29/06/2020

Por Mercedes Matos Campagna


Los seres humanos tienen muchas necesidades desde las fisiológicas hasta las que comprenden la auto-realización, pero aunque aparentemente logren llegar a la auto-realización nunca completarán esa pirámide si su vida espiritual no se ha tomado en cuenta, todo ser humano es cuerpo, alma y espíritu, y mientras tenga un vacío espiritual, no tendrá satisfacción alguna.

En su interior, en la parte inconsciente y desconocida para el hombre, existe un clamor que completará su vida plenamente. Son dos grandes necesidades espirituales, la necesidad de ser perdonados y la necesidad de bondad. consciente o inconscientemente su interior clama para cubrir esas necesidades.

Juan 7:37-39

37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

Dios oyó ese primer clamor y su respuesta fue la manifestación de amor mas grande que puede la humanidad recibir, la muerte expiatoria de su único Hijo Jesucristo en la cruz del Calvario. Este regalo divino se llama Salvación. Este regalo es para todo aquel que admita su error o pecado sinceramente. Es para todo aquel que recibe a Jesucristo como su Señor y Salvador. (Juan 3:16, Romanos 3:23, Romanos 5:8)

Dios también escuchó nuestro segundo clamor, el clamor que pide bondad y su respuesta fue El Espíritu Santo, el quiere que vivamos vidas victoriosas, El es el poder prometido que hace posible que seamos verdaderamente libres. (Hechos 2:1-4, 2 Tes 1:11-12)

Al gran regalo del perdón, Dios agrega el gran regalo del Espíritu Santo.

Si queremos vivir una vida sana y limpia en el mundo actual, como hombres y mujeres con vidas victoriosas debemos permitir el regalo de Dios a la humanidad. «Necesitamos a Jesús para nuestra vida eterna y al Espíritu Santo para nuestra vida interna». Todo nuestro ser , espíritu alma y cuerpo debe recibir la satisfacción plena. El Espíritu Santo nos da una vida de victoria, de poder y capacidad para ser buenos.

¿Quién es el Espíritu Santo y cómo nos ayuda?

Es la tercera persona del único Dios, quien es el Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Mora en el corazón del creyente y capacita a quienes por gracia el Padre revela al Hijo y le reciben por fe para que vivan según su divino propósito una vida de victoria aquí en la tierra.

La Obra del Espíritu Santo

El Espíritu Santo realiza una obra especial en este mundo y dentro del pueblo de Dios. Es la presencia del Dios todopoderoso en medio nuestro, es Enmanuel, Dios con nosotros. Es el Consolador que nos acompaña y nos enseña

Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre…
(Juan 14:16)

Pero les digo la verdad: Les conviene que me vaya porque, si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré a ustedes.
(Juan 16:7)

Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.
(Juan 14:26)

Convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio

Y, cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio; en cuanto al pecado, porque no creen en mí; en cuanto a la justicia, porque voy al Padre y ustedes ya no podrán verme; y en cuanto al juicio, porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado.
(Juan 16:8-11)

Nos guía a la verdad

Pero, cuando venga el Espíritu de La Verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá solo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.
(Juan 16:13)

… el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes.
(Juan 14:17)

Nos da poder para testificar sobre lo que Dios hace en nosotros

Pero, cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.
(Hechos 1:8)

Nos capacita para llevar el mensaje de Dios sin temor

Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno.
(Hechos 4:31)

Nos da dones para poder edificar a la iglesia

Ahora bien, hay diversos dones, pero un mismo Espíritu. Hay diversas maneras de servir, pero un mismo Señor. Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos.
A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás.
(1 Corintios 12:4-7)

Nos hace santos y nos justifica

Nosotros, en cambio, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque desde el principio Dios los escogió para ser salvos, mediante la obra santificadora del Espíritu y la fe que tienen en la verdad.
(2 Tesalonicenses 2:13)

Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.
(1 Corintios 6:11)

Nos hace libres

Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.
(Romanos 8:1-2)

Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
(2 Corintios 3:17)

Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa.
(Gálatas 5:16)

Nos confirma que somos hijos de Dios

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
(Romanos 8:14)

Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!» El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
(Romanos 8:15-16)

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