Pruebas sutiles y contundentes de que le gustas a una mujer

Por Dayana Boyer el 03/11/2017

Uno de los mayores misterios para el mundo siguen siendo las mujeres. Y es que con ellas nunca se sabe. Parece que las tienes en el bote y, de repente, hacen ¡chas! y se van con el de al lado. O dicen “sí” pero es “no” o “no” pero es “sí”. Un lío. Para colmo, su miedo a quedar de facilonas, hace que, casi siempre, echen mano de una gran sutileza a la hora de insinuarse. ¿Resultado?

Si atacas antes de tiempo, te puede caer hasta un bofetón. Pero si tardas demasiado, la cosa se enfría.

Por eso aquí te dejamos 25 pruebas sutiles y contundentes de como saber si le gustas.

1. Te llama “Fulano”
Es decir, que te llama por tu nombre de pila. No te llama por tu nombre y apellido (Fulano de Tal), ni por el diminutivo (Fulanito), ni por el mote que te han puesto tus amigos (Fulanón). Te llama Fulano porque te respeta y se gusta de ti. Y no te lo llama una sola vez, sino que lo repite hasta la saciedad a lo largo y ancho de vuestra conversación. Como tardes mucho en besarla, te va a gastar el nombre.



2. Se sienta al borde de la silla

Está tan pendiente de ti que adopta esta postura: como si estuviera en el cine, viendo una película que la tiene hipnotizada. Todo irá bien, siempre y cuando no se siente demasiado al borde, se caiga de culo y se rompa la magia.

3. (Casi) no le hace caso a su móvil
No vamos a decir que “apaga su móvil”, porque no queremos entrar en el quimérico terreno de la ciencia ficción. Pero una chica que está por ti, deja el smartphone en un discreto segundo plano. Simula trastear con él cuando la dejas sola, hace foto del plato que ha pedido y la sube a Facebook… Vamos, lo normal. Pero no contesta ni mensajes ni llamadas.


4. Pasa de sus amigas
Hay un grupo de Facebook que se llama «La amistad femenina, esa gran leyenda urbana». Y algo de eso hay: una mujer es amiguísima de sus amigas… hasta que un hombre se cruza en su camino. En ese momento, todos los juramentos, promesas, hermanamientos de sangre y demás ritos de amistad caen en el olvido. Y ella, volviendo del baño, pasa ante su grupo de amigas como si fueran invisibles. ¿La prueba de fuego? Una amiga del alma viene a decirle “nos vamos” y ella contesta: “Vale, ¿dónde vais a estar? Voy en un rato o, si eso, os llamo luego”. Eso significa: “Piérdete, pesada, que por fin he ligado y voy a pasar el resto de la noche practicando el Kamasutra con este señor”.

5. No cruza los brazos
En primero de Periodismo, a los plumillas en ciernes nos obligaban a leer uno de los pocos libros útiles de toda la carrera: La comunicación no verbal de Flora Davis. Ahí descubrimos que los brazos cruzados son síntoma inequívoco de rechazo. Por el contrario, si ella los descruza, se está abriendo a ti. Aprovecha y ataca, antes de que metas la pata y los vuelva a cruzar.

6. Te mira
Obviamente, si hablas con una individua y ella bosteza, se estira, mira la tele del bar o está pendiente de la mesa de al lado, va a ser que pasa de ti como de comer chinchetas. Pero si te mira A TI, es porque le gusta lo que ve. Y no, no hace falta que te devore con los ojos. De hecho, la mayoría de las chicas, cuando un chico les atrae, son demasiado tímidas como para mantener la mirada mucho tiempo. Así que baja la vista y te vuelve a mirar, una y otra vez. Si es blanca, su tez adquirirá un bello tono sonrosado.

7. Se alisa el vestido
Quiere que esté impecable, que no tenga ni una arruga… para que, al final de la noche, se lo acabes arrancando a jirones en el ascensor.


8. Sufre constantes ataques de risa floja

Y no porque tú seas especialmente gracioso. De hecho, eres un huevo sin sal. Pero ella, venga “ji ji ji, ja ja ja”. ¿Está loca? ¿Está ebria? ¿O tal vez alguien echó algo en su bebida? Nada de eso: está encantada contigo. Y, según un estudio de la Universidad de McMaster, el 62% de las mujeres seleccionan como pareja a un hombre que las hace reír. No en vano, la risa es un potente afrodisíaco.

9. Pide un botellín
Por regla general, a las mujeres no les gusta la cerveza. La mayoría, prefiere un gin-tonic, un cocktail o una copa de vino. ¿Y qué hace la chiquita que te estás intentando ligar? Pide un botellín tamaño grande, lo agarra, lo acerca a su boca, rodea la punta con sus labios… bebe… se relame… ¿Lo pillas? ¿No? Pues hasta aquí puedo leer, que esto no es Tubegalore.


10. Aprieta y frunce los labios
Y esto nos lleva al siguiente punto.


11. Se pinta los labios

Aquí hay varios grados. Si se pinta los morrazos delante de tus narices, como si no existieras, no tienes nada que hacer: vuelve a la casilla de salida. Si aprovecha que te ausentas para renovar su brillo labial, tiene cierto interés en que la veas “mona”. Si, en cuanto te descuidas, reaparece con la boca roja, le agradas y mucho. Y si, cada cinco minutos, va al servicio y vuelve con una cada vez más densa capa de maquillaje, está loca por tus huesos.

12. Está de cumple y no se separa de ti
Para una mujer que haya superado la mayoría de edad, cumplir años es una tragedia griega. Así que, normalmente, pasa el trago emborrachándose y bailando y riendo y llorando con sus amigas. Entonces, ¿por qué lleva una hora sentada en un sofá contigo, ajena a su propia fiesta, comentando con pelos y señales el pronóstico meteorológico?

13. Cambia su tono de voz
Da igual que con sus familiares y amigas gruña como un camionero de Despeñaperros. Si el chico que tiene delante le gusta, su timbre se volverá aflautado, hiperfemenino, aniñado, seductor. No habla ella, habla su serotonina.

14. Te compara con un famoso
Conviene advertir que hay famosos y famosos. No es lo mismo que diga “te pareces a Brad Pitt” que “te pareces a Paquirrín”. Corrijamos, entonces, este decimocuarto indicio: te compara con un sex symbol.


15. Se toca el pelo
Esto lo hacen todas (salvo las calvas, quiero y no puedo).

16. Se acerca a ti para hablar
Hay un ruido espantoso en este pub. No la oyes. “¿Cómo dices?”, preguntas. Ella se acerca a ti y repite su frase. Lo de menos es lo que diga. Lo importante es que se te acerca. Así se produce el tradicional intercambio de feromonas.

17. Intenta abordar temas de tu interés
Si siente algo por ti, querrá comunicarse contigo: escucharte y, sobre todo, que la escuches. Y si para ello tiene que tocar temas tan ajenos a su mundo interior como el Lamborghini Sesto Elemento, la penúltima edición de “StarCraft II” o si lo de Cristiano Ronaldo fue falta o penalty… pues los toca. El caso es hablar por los codos hasta que el primer beso rompa esta insoportable tensión sexual no resuelta. No permitas que gaste más saliva: éntrale.

18. Te toca
En una mano. En un brazo. En un dedo. En una rodilla. En un muslo. En un hombro. En el cuello. Da igual. Pero te toca. Y repetidas veces. Porque no puede evitarlo.

19. Está rodeada de chicos y sólo habla contigo
Interior, noche. Cualquier discotecón ibérico después de las 4 de la mañana: un bosque de penes. Y todos buscan lo mismo. Ella podría estar con cualquiera de ellos (ejem, de hecho, puede que haya estado con unos cuantos). Pero aquí está, a tu vera, compartiendo contigo un tanque de garrafón con Coca-Cola. ¿Aún necesitas más pruebas de que le gustas? Pues sigamos.

20. “¿Quieres probar un poco?”
En un momento dado, te ofrece su copa. El mensaje es cristalino: “no me importaría intercambiar fluidos contigo… ¿empezamos por la saliva?”.

21. Te pregunta sibilinamente por una hipotética novia
En función del grado de descaro de la interesada, la pregunta puede ir desde un “¿Y tu novia que opina de todo esto?” hasta “¿Vives solo?”. Tu respuesta será siempre la misma: “Estoy soltero y entero”. Aunque tengas dos esposas y cuatro churumbeles.

22. Arquea las cejas
Digas lo que digas, ella crispa sus cejas en expresión impulsiva de asombro. Da igual que de tu boca sólo salgan perogrulladas, la angelita se maravilla como si le hubieses descubierto la existencia de la pólvora: ¡¿”De verdad”?!, exclama mientras levanta tanto las cejas que se le juntan con el moño.

23. Se quita algo más que el abrigo
El significado de este punto está directamente relacionado con el calor que haga en el lugar donde estéis y con la cantidad de ropa que lleve la individua en cuestión. Pero pongamos un caso medio: se quita la rebequita o el jersey, dejando a la vista una ajustado top de tirantes con un generoso escote. Sí, lo ha hecho para que veas que está bien dotada y no puedas resistirte a sus curvilíneos encantos. Pero, por el amor de Dios, ¡mírale a la cara!

24. Sonríe de oreja a oreja
Aunque a vuestro alrededor el mundo se caiga a pedazos, hay algo en ti que la pone contenta.

25. Tarda una eternidad en volver del servicio
Tic tac, tic tac. Hace ya un buen rato que está en el baño. ¿Se habrá ido por la puerta de atrás? ¿Cuánto puede tardar una chica en hacer aguas menores? Cronometremos: entra, se mira al espejo, se sube la falda, se baja la braguita, se sienta (…) se levanta, se recompone la ropa, sale y se lava las manitas. Se mira al espejo, se retoca, se empolva, se revisa y sale. Total: 5 minutos, aproximadamente. Si tarda más de 10… es una impepinable señal de que está acicalándose a fondo y rumiando cómo puede seducirte sin parecer desesperada. Ahora, ya sabes lo que tienes que hacer en cuanto vuelva del baño.

Nalgas y Libros | contacto@nalgasylibros.com