Cinco poetas colombianos actuales que merecen toda tu atención

Por redaccionnyl el 25/06/2019

Que nadie salga con la excusa de que no lee poesía colombiana porque ya voces como la de Julio Flórez no tienen nada que ver con este tiempo. Los poetas colombianos actuales cantan las inquietudes del momento con una maestría que vuelve cada palabra atemporal.

A continuación apenas cinco de los muchos poetas contemporáneos de Colombia que debemos leer siempre.

John Galán Casanova

Nació en Bogotá en 1970. Posee un lenguaje original tan efectivo que maneja con maestría la ironía y la sátira. Pocos pueden profundizar tan bien en las particularidades de la vida cotidiana.

Las putas y los poetas

Los poetas llegan
caídos de la borrachera
y hablan y hablan y hablan.

Poeta que se respete
carga un poema en el que ha escrito
sobre nosotras, la libertad,
el alcohol y otras lindezas.

Ellos saben
que aquí se les celebra todo
siempre y cuando traigan plata.

Sin plata no hay poema que valga.

Alejandro Burgos Bernal

Bogotá, 1970. Inició sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional de Colombia. Obtuvo una beca del gobierno italiano y los concluyó en la Universitá degli Studi di Roma “La Sapienza”. Allí también realizó estudios de maestría en curaduría de exposiciones de arte contemporáneo. En 2001 obtuvo en España el Premio Internacional de Poesía Gabriel Celaya IX Edición por su libro Dulcamaras (Editorial Germania, Valencia, 2001).

Dios envió los clérigos, mas el diablo envió bufones

La sangre en lluvia, el condesito, resplandor blanquecino de su ser. Sus ojos fríos como el mar miraron el Tajo desierto y mudo. Hojosos ramos en cortejo fúnebre: su madera es dura de color rojo como el fruto: Liliata rutilantium te confessorum turma circundet: iubilantium te virginum chorus excipiat… Sus flores verdes, a modo de ramilletes. Pavorosamente perdida, la ciudad.

Oh María, virgen santa, finalmente mi espíritu adivino…
Oh María, virgen santa… ¿sobre qué sangre caminar?
Como si hubiese teñido su sombra en veneno asirio, como en púrpura las lanas blancas.

Piedad Bonnett

Su poesía, teatro y narrativa están profundamente arraigadas en su experiencia vital y expresan la visión de la mujer de clase media en un país desgarrado por múltiples violencias, desigualdades y conflictos. Ha desarrollado, además, una fructífera labor crítica y de difusión de la poesía colombiana. Poemas suyos han sido traducidos al italiano, al inglés, al francés, al sueco, al griego y al portugués.

Ahora que ya no soy más joven

Ahora que ya remonto la mitad del camino de mi vida,
yo que siempre me apené de las gentes mayores,
yo, que soy eterna pues he muerto cien veces, de tedio, de agonía,
y que alargo mis brazos al sol en las mañanas y me arrullo
en las noches y me canto canciones para espantar el miedo,
¿qué haré con esta sombra que comienza a vestirme
y a despojarme sin remordimientos?
¿Qué haré con el confuso y turbio río que no encuentra su mar,
con tanto día y tanto aniversario, con tanta juventud a las espaldas,
si aún no he nacido, si aún hoy me cabe
un mundo entero en el costado izquierdo?
¿Qué hacer ahora que ya no soy más joven
si todavía no te he conocido?

Andrea Cote Botero

Barrancabermeja, 1981. Piedad Bonnett escribió sobre ella: «Andrea Cote es hoy por hoy una de las voces jóvenes más interesantes de nuestra poesía. La suya recrea, en un lenguaje ambiguo, pleno de significados, un mundo muy propio, de tendencia intimista, poblado de elementos recurrentes que señalan la urgencia de sus fantasmas, la necesidad de transformar la experiencia en palabra».

Puerto quebrado

Si supieras que afuera de la casa,
atado a la orilla del puerto quebrado
hay un río quemante
como las aceras.

Que cuando toca la tierra
es como un desierto al derrumbarse
y trae hierba encendida
para que ascienda por las paredes,
aunque te des a creer
que el muro perturbado por las enredaderas
es milagro de la humedad
y no de la ceniza del agua.

Orietta Lozano

De su obra dice el escritor uruguayo, Eduardo Espina: «Su escritura adelanta la existencia de un lugar y de un tiempo mítico que así solo se contempla y se define. La extensa obra de Orietta continúa y afirma la propuesta de Delmira Agustini, al lado de Juana de Ibarbouru, Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño o incluso de Olga Orozco, el deseo esta allí, como un organismo viviente, y habla sin concesiones. La propuesta de futuridad del cuerpo es recobrada:

Sombra de sombras; la mujer es la presencia augural; el agua escrita en el fuego; el fuego que multiplica las cenizas del agua: su poesía es posibilitante de todo; recobra su existencia en la voz imperdurable de la palabra de Orietta. La mujer del lenguaje, otra vez es posible.»

Danza

Qué voz hace crujir el vestido de seda
de esta noche y entreabrir los muslos tiernamente
y desnudar su espalda de mujer?
Parece ser el canto ebrio de bacantes
o el susurro lejano de una viuda
o la lluvia entrecortada de una novia.
¿Qué voz extraña hace que el perro se levante y dance,
y la luna galope en el lomo de un caballo,
y el lago abra su ojo cristalino más que nunca?
¡Levántate, amor! La noche espera ser ungida
de vinos y perfumes,
sacrificada como una diosa frágil
entre los brazos de la tierra.

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