Poemas de Manuel José Arce para enamorarse hasta los huesos

Por María Beatriz D'Andrea el 18/03/2019

Los poemas de Manuel José Arce son una muestra de sensibilidad poética que reflejan los sentimientos más puros del hombre. Llenos de romance, anhelos y realidades este escritor expresa en su legado literario su gran potencial.

Nacido en Guatemala en el año 1935 fue un personaje importante de la cultura de su país muriendo en el año 1985 en Francia.

Además de ser un poeta latinoamericano reconocido también incursionó en el mundo de la dramaturgia.

Los últimos momentos de su vida los pasó exiliado en Francia por las variadas amenazas que el gobierno de su país le hacía.

Entre sus obras escritas se encuentran poemas dedicados en contra del gobierno de Guatemala de ese entonces. Estos fueron publicados después de su muerte llevando en su contenido la crítica en duras palabras.

Otras de sus obras son «De la posible aurora», «Eternauta» y «Palabras alusivas al acto y otros poemas con el tema del amor».

A continuación podrás tomar lectura de cinco de sus poemas donde podrás apreciar la herencia poética de este escritor.

1. «Décimas»

Manso remanso del río.
Estrella en el cocotero.
Tanta paz cabe en enero
para tanto dolor mío.
Tanto color. Tanto frío.
Cocotero con su estrella.
Camino con tanta huella.
El río con su remanso.
La hamaca con su descanso.
Y yo, aquí, solo, sin ella.

2. «Si sólo pudiera verte…»

Si sólo pudiera verte
y sólo escuchar tu risa.

Si sólo fuera la brisa
que en tu pelo se divierte.

Si sólo fuera el inerte
ladrillo que tu pie pisa
o el agua que se desliza
sobre ti sin conocerte.

Si sólo fuera el no verte,
mas sin la muerte y la prisa.

3. «Retrato de pie»

Base de tu figura es tu pie breve
y porque en él se inicia tu estatura
lo encuentro de principio en tu figura,
como el agua es principio de la nieve.

Se me interna en alma su blancura
su peso musical de alondra leve:
en tu huella permíteme que lleve
el cimiento inicial de tu estructura.

Amalgama del iris y la cera.
Alpha, comienzo de tu recorrido.
Armonía perfecta de la espera.

La actitud de tu pie -como dormido-
llenándome de luz me desespera
y un beso se me escapa en su sentido…

4. «Epigrama para Antonio»

Es famosa la méntula de Antonio
por su tamaño, en todo desmedido.

Mas, mientras él la luce por las termas,
su mujer me murmura en el oído:
– prefiero tu pequeño gladiador
al gigante dormido.

5. «Amor, si fueras aire y respirarte»

Y si fueras, Amor, vino y beberte.
Si fueras sombra para no perderte.
O si fueras camino y caminarte.
Amor, fueras cantar para cantarte.
Fueras hilo en mis manos y tejerte.
Que mi alimento fueras y comerte.
Si fueras tierra, Amor, para labrarte.
Si fueras para más que para amarte:
Amor, Amor, Amor, si fueras muerte.

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