Cinco Poemas de Adonis que te calentarán las entrañas

Por María Beatriz D'Andrea el 15/01/2019

Considerado como uno de los máximos exponentes en la poesía árabe te traemos los poemas de Adonis. Conocido como pensador, ensayista y gran poeta su nombre real es Ali Ahmad Said Esber.

Siendo de origen sirio ha sido un hombre con estudios en Letras y Filosofía. Participó en actividades políticas perteneciendo al Partido Socialista de su país hasta el año 1955. Después de ser detenido por esa razón emigró a Beirut dedicándose al periodismo.

Para ese momento fundó junto al libanés Yusuf al-Jal la revista de poesía Shi’ir. En 1997 se le otorgó la Corona de Oro en el festival Struga Poetry Evenings de Macedonia por su trabajo.

La obra de este poeta es conocida por incluir una temática social y política. Se ha traducido en numerosos idiomas revolucionando el lenguaje poético.

Desde los años 60 cuando decidió adoptar el poema en prosa ejerció una enorme influencia en el mundo literario contemporáneo.

A continuación sea espectador de cinco de sus poemas donde expresa parte de lo que ha sido su trabajo.

1. La única tierra

Habito estas palabras vagabundas.
Vivo, y sólo mi rostro me acompaña.
Mi rostro:
mi camino.

Con tu nombre.
Contigo, ¡oh tierra mía!,
que, encantada,
te alargas.
Tú sola.
Con tu nombre,
¡oh muerte!,
¡amigo mío!

2. Los siete días

¡Oh madre que te burlas
de mi amor y mi odio!
Tú, que fuiste creada en siete días.
Que creaste la ola,
el horizonte,
y la pluma sutil de la canción.
Yo,
con mis siete días,
soy una herida abierta;
soy un cuervo.
¿A qué, pues, el enigma?
Si soy viento y polvo,
como tú.

3. Por última vez

Por una sola vez, por una última vez,
sueño que estoy cayendo en el espacio.

Que vivo en una isla de colores.
Que vivo como el hombre,
reconciliándome con los dioses ciegos
y los dioses lúcidos.

Por una última vez.

4. Sin que me vean tus ojos

No me han visto tus ojos.
Tan virgen
como el agua creadora de la linfa.
No me han visto.
Lentamente
viniendo,
desde allá.
En medio del cortejo de holocaustos.
Con el rayo y la hiedra entre los pies.

Y mañana…
Mañana…
En el fuego y la dulce primavera,
sabrás que voy matando a la manada,
que transporto en mis brazos la semilla.
Y en mí creerán tus ojos.
Mañana.
Sí,
mañana.

5. Rostro de mujer

Vivo en el rostro de una mujer
que habita en una ola
a la que la marea empuja hacia una playa
cuyo puerto se pierde en sus conchas.
Vivo en el rostro de una mujer
que me hace morir, que quiere ser
faro apagado
en mi sangre que navega
a los confines del delirio.

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