Nueve conceptos erróneos sobre la evolución que debes dejar de decir ahora mismo

Por redaccionnyl el 12/04/2019

Desde que Charles Darwin publicó en 1859 los resultados de sus investigaciones en «El origen de las especies», los conceptos erróneos sobre la evolución han proliferado de maneras imparables.

De hecho, cuando nos hallamos ante situaciones que ridiculizan la condición humana, a veces solemos pensar: ¿millones de años de evolución sobre el planeta para que lleguemos a esto?

Pero esa pregunta está peligrosamente mal formulada. Es que evolución es otra cosa.

Para corregir ese y otros conceptos erróneos sobre el tema, hemos acudido a una lista desarrollada por la Universidad de Berkeley sobre los errores más comunes que la gente comete al hablar de evolución.

1. «Evolución significa progreso»

Falso. Es muy frecuente creer que la evolución es un estado superior y que es el ser humano el que está en el nivel más alto; esto significaría que la evolución es algo que llega a salvarnos a todos y que la selección natural (uno de los mecanismos de evolución) produce entonces organismos perfectos y adaptados a sus entornos.

Lo que sucede es que es al revés. La selección natural escoge la supervivencia de aquellos organismos más capacitados para sobrevivir, lo que significaría que los cambios evolutivos no son necesarios para que las especies persistan, de lo contrario, no existirían ahora muchos microorganismos que no han cambiado o que lo han hecho muy poco a través de grandes períodos de tiempo.

Por otro lado, debe entenderse que la selección natural es uno de los mecanismos evolutivos pero no el único. Otros como la mutación, la migración y la variabilidad genética, son mecanismos que producen cambios evolutivos pero no cambios adaptativos y en su lugar podrían llegar a producir organismos que evolucionan a individuos más susceptibles a sus entornos, haciéndolos menos capaces de sobrevivir.

Por último, la idea de “progreso” sería absurda por dos razones: la primera es porque dicho progreso se extinguiría con el primer cambio ambiental que lo amenace, por ejemplo el cambio climático, el cambio en el curso de los ríos y hasta nuevos depredadores hacen que un individuo que tuvo siempre las capacidades para sobrevivir ahora se encuentre vulnerable; la segunda es que ¿cómo medirías un “progreso”?, eso dependería de la perspectiva del observador, para una araña sería el dispositivo de liberación del veneno, para una planta la mejor medida de progreso sería su capacidad fotosintética y para un humano sería la habilidad cognitiva.

En fin, la evolución no es progreso y no necesariamente produce individuos mejores.

2. «La evolución es lenta, progresiva y conlleva miles de años en sus procesos».

La evolución puede darse lentamente como en el caso de las ballenas que tomó alrededor de 50 millones de años, pero también puede tardar mucho menos como en el caso de la ardillas que en los últimos 50 años han modificado sus tiempos de reproducción en respuesta al cambio climático, también una especie de pez ha desarrollado resistencia contra las toxinas vertidas en el río Hudson y una gran cantidad de microbios desarrollan resistencia a nuevos medicamentos que se han creado. Todo esto se debe a que cuando una especie evoluciona puede pasar o no por formas transicionales que la va llevando desde su ancestro hasta su descendiente, existen circunstancias en las que estas formas pueden persistir durante largos períodos de tiempo. Sin embargo, en otras circunstancias es posible que no existan estas formas transicionales, preservando al descendiente directamente del ancestro, mostrando así grandes cambios en cortos períodos de tiempo.

3. «La selección natural se da porque los organismos están tratando de adaptarse».

Falso. La selección natural conduce a la adaptación pero no involucra que las especies estén “tratando, se estén esforzando o incluso deseando” que esto suceda. Más bien, significa que una especie sufrió una mutación y eso la hizo más apta para sobrevivir pero en ningún momento significa que hubo un esfuerzo de parte de la especie para forzar el cambio. Las bacterias resistentes a nuestros antibióticos, por ejemplo, no están “tratando” de crear resistencia a una moléculas que las aniquilará, más bien sufrieron mutaciones al azar que las volvieron más aptas, que a otras que no sufrieron dicha mutación, para sobrevivir.

4. «Los más aptos son los son más fuertes, sanos, rápidos y / o más grandes».

Error.  Podríamos creer que un individuo más fitness es un individuo más apto. En términos evolutivos, la condición física tiene un significado muy diferente al significado cotidiano de la palabra. Un individuo que ha evolucionado no es un individuo más sano, ni más fuerte, ni más grande. Más bien es un individuo que tiene más capacidad para que sus genes pasen a la siguiente generación. Cuanta más descendencia fértil deja un organismo en la próxima generación, más apto es. Por ejemplo, un pájaro macho enclenque con brillantes plumas en la cola puede dejar más descendencia que un macho más fuerte y opaco, y una planta delgada con grandes vainas de semillas puede dejar más descendencia que un espécimen más grande, lo que significa que el pájaro enclenque y la planta delgada tienen una mejor aptitud evolutiva que sus contrapartes más fuertes y grandes.

5. «La selección natural tiene que ver con la supervivencia de los individuos más aptos de una población».

Aunque «la supervivencia del más apto» es el eslogan de la selección natural, la «supervivencia del más ajustado es suficiente» sería más precisa. En la mayoría de las poblaciones, los organismos con muchas variaciones genéticas diferentes sobreviven, se reproducen y dejan descendientes que llevan sus genes en la próxima generación. No son simplemente los uno o dos «mejores» individuos de la población los que pasan sus genes a la siguiente generación. Esto es evidente en las poblaciones que nos rodean: por ejemplo, una planta puede no tener los genes para florecer en una sequía, o un depredador puede no ser lo suficientemente rápido como para atrapar a su presa cada vez que tiene hambre. Es posible que estos individuos no sean los «mejores» de la población, pero son los suficientemente capaces para reproducirse y transmitir sus genes a la siguiente generación.

6. “La evolución se da al azar y los organismos continúan evolucionando de esa manera”.

El azar y la aleatoriedad influyen en la evolución y en la historia de la vida de muchas maneras diferentes. Sin embargo, algunos mecanismos importantes de evolución no son aleatorios y hacen que el proceso general no sea aleatorio. Consideremos el proceso de selección natural por ejemplo, que se traduce en adaptaciones, es decir, características de los organismos que parecen adaptarse al entorno en el que viven (como en el caso del ajuste entre una flor y su polinizador o la respuesta coordinada del sistema inmunitario a los patógenos y la habilidad de los murciélagos para ecolocarse), no podríamos decir que tales increíbles adaptaciones se produjeron «por casualidad», más bien evolucionaron a través de una combinación de procesos aleatorios y no aleatorios. El proceso de mutación, que genera una variación genética, es aleatorio, pero la selección no es aleatoria. La selección favorecía las variantes que eran más capaces de sobrevivir y reproducirse (por ejemplo, para ser polinizadas, para defenderse de patógenos o para navegar en la oscuridad). Durante muchas generaciones de mutaciones aleatorias y selección no aleatoria, evolucionaron las adaptaciones complejas por tanto decir que la evolución ocurre «por casualidad» ignora por completo la mitad del proceso.

7. “Dado que la evolución se da lentamente, los humanos no pueden influenciar en ella”.

Como ya lo dijimos arriba, la evolución puede darse rápidamente y existen cambios que se han dado debido al impacto de las prácticas del ser humano en el ambiente. Entre ellas podemos mencionar la evolución de ciertas especies por el cambio climático, la resistencia que han desarrollado ciertos virus, bacterias y hasta el cáncer frente a medicamentos, la evolución de peces debido a las prácticas de pesca y hasta la evolución de algunos insectos en la resistencia a pesticidas.

8. “La evolución es una teoría sobre el origen de la vida”.

La teoría evolutiva engloba ideas y evidencias sobre los orígenes de la vida, pero desde una perspectiva más concreta hacia los cambios que se han dado desde que la vida se originó, es decir, el origen de la vida no es el foco central de la teoría evolutiva. Independientemente de cómo comenzó la vida, luego se ramificó y se diversificó, y la mayoría de los estudios de evolución se centran en esos procesos.

9. “La teoría de la evolución y la religión son incompatibles”.

Existen muchos individuos que asumen posiciones acerca de sus creencias y estas posiciones muchas veces involucran la radicalización. Así, es fácil tener la impresión de que la ciencia (que incluye la evolución) y la religión están en guerra; y la idea de que uno siempre tiene que elegir entre la ciencia y la religión puede ser muy común. Sin embargo es incorrecta.

Las personas de diferentes religiones y niveles de experiencia científica no ven ninguna contradicción entre la ciencia y la religión. Para muchas de estas personas, la ciencia y la religión simplemente tratan con diferentes reinos. La ciencia trata las causas naturales de los fenómenos naturales, mientras que la religión trata las creencias que están más allá del mundo natural.

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