Nadia Bokody cuenta todo sobre su adicción: «Hacerlo cinco veces al día no bastaba»

Por redaccionnyl el 04/05/2018

Aquí hablaremos de la adicción de Nadia Bokody, editora a nivel mundial de la revista para mujeres «She Said». Para sentirse tranquila debía tener relaciones un mínimo de siete veces por día. Cinco nunca fue suficiente.

Pero los problemas iban mucho más allá de la disponibilidad. Contó todo ahora que está recuperada. El problema comenzó justo después de divorciarse de su primer marido.

«Llegó un punto en el que estaba afectando seriamente a mi capacidad de seguir con el día a día», relató a ‘The Daily Mail’. «Me resultaba muy difícil centrarme en mi trabajo. Todo empezó cuando me fui a almorzar con alguien a quien acababa de conocer en línea para tener un encuentro casual».

La adicción por el sexo estaba acabando con Nadia. «Mis encuentros sexuales se hacían solitarios y vacíos, me di cuenta rápidamente que eso no me llenaba en absoluto», explica. «Llegué a tener entre cinco o seis solamente en un día. A las mujeres nos han metido en la cabeza que los hombres siempre quieren sexo, están sexualmente hambrientos y siempre quieren hacerlo».

Luego comenzó a sentirse culpable si un hombre se negaba a acostarse con ella de buenas a primeras.

«La primera vez que un hombre me dijo que no quería hacerlo me sentí fatal, pensé que debía haber hecho algo muy malo. Me vinieron a la cabeza pensamientos del tipo ‘soy poco atractiva y demasiado aburrida’. No creo que necesites ser una adicta al sexo para tener esos pensamientos. Los chicos sobrellevan mejor el rechazo, pero las mujeres siempre deben seducir y si no lo consiguen, se sienten mal por ello». Parece que aquí se descubre otro de los roles machistas afincados en nuestra sociedad.

La mayoría de historias referentes a esta enfermedad coinciden en señalar las enormes imprudencias cometidas en pos de conseguir una sesión rápida de sexo.

«A menudo, llevaba a los hombres a mi casa, lo cual no era muy seguro. La adicción es una imprudencia en sí misma», analiza. Otra particularidad de este problema de salud es que el sexo no se ve como un foco potencial de adicción ya que no es una sustancia ni algo tangible. «La adicción es un proceso mental, tiene muy poco que ver con la elección individual y mucho con la sensación de conseguir sentirse bien: ese golpe de dopamina que todos obtenemos cuando buscamos placer», asevera.

En el punto álgido de su obsesión, llegó a acostarse regularmente con más de seis hombres a la vez. Además, reconoce que muchas personas adictas tratan de enmascarar un problema personal de fondo. «Al crecer, nunca tuve un referente masculino estable en mi vida, por lo que cuando me hice adulta solo buscaba relaciones amorosas para paliarlo», destaca Bodoky. «Llegué al punto de no comer en la hora del almuerzo para salir del trabajo y tener un encuentro casual con alguien a quien acababa de conocer en línea».

Ahora, ya recuperada, disfruta de su nueva vida monógama con su nuevo novio, Kai, con quien sin querer y por culpa de ella tuvo una relación posesiva al inicio de su romance. «A las pocas semanas de salir juntos a veces se iba los fines de semana por razones de trabajo o salía algún día por la noche. No lo podía asimilar y mi reacción era totalmente desproporcionada», declara. Solo hasta conseguir más confianza con Kai, pudo contarle toda la verdad sobre su enfermedad. «Me sentí realmente cómoda a la hora de hablar con él sobre ello. Es un problema de salud mental, no es algo de lo que debas avergonzarte, y deberías ser siempre honesto con tu pareja al respecto», concluye.

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