“Me enviaron un audio”. Por Álex Vallenilla

Por Álex Vallenilla el 07/06/2018

El desplome de la cantidad de medios de comunicación en Venezuela, producto de la crisis económica y la censura que aplica el actual régimen, ha dejado al país huérfano de medios que independientemente de la línea editorial que manejen tengan influencia en la sociedad, a través de esa función de informar, entretener y educar. A ello debe sumarse la ambigüedad en materia informativa de parte del gobierno, el cual, a través de distintos actores, no sólo emiten “noticias falsas”, sino que se sigue produciendo contenido en que la opinión, la información y el análisis o lo que en la escuela de comunicación se llama el “reportaje interpretativo”, se juntan y que sólo generan más dudas y confusión en la colectividad, precisamente ese es el objetivo.

Pero algo más letal está ocurriendo y es que en la medida en que los medios tradicionales sucumben, los medios alternativos surgen y el “radio bemba” se ha sofisticado, se ha vuelto más viral, tiene un rol preponderante e influyente, ahora es más “bonito”, permite difundir sonidos, fotos, animaciones, videos y lenguaje escrito. En Venezuela el “meme” se ha convertido en un medio de comunicación poderoso, hay personas que están tomando decisiones por haber leído un mensaje a través de WhatsApp que no está verificado, firmado o comprobado, la ola de “audios” es impresionante y se escuchan historias de todo tipo, datos, “tubazos”, cualquier cosa puede llegar a través de estos canales. La mayoría, “noticias falsas”, las llamadas “fake news”.

Se trata un fenómeno propio de la sicología de masas. Hay personas que dicen que “recibí una foto donde vi al político X, reunido con el político Y, es un traidor” y sin siquiera saber si se trata de un montaje, de una foto antigua, tachan a cualquiera de lo primero que se les ocurra, gracias a las “noticias falsas”.

En medio de la tragedia que vive Venezuela, informarse con estos canales, que son una especie de muros en las calles, repletos de grafitis y mensajes que nadie sabe quien los puso allí, pero que ahora cargan muchos en el bolsillo es una práctica dañina. Hay políticos del régimen que sabiendo esto, utilizan las “noticias falsas” para enviar contenidos que atormentan a las personas, como por ejemplo que la semana pasada los bancos venezolanos se paralizaban por una semana por la reconversión monetaria.

Ciertamente los venezolanos ahora se “informan” con mensajes, como si estuvieran leyendo los grafitis que un vago pone en un baño público de carretera, de un bar, de un liceo o de la universidad.

Por Álex Vallenilla / @alexvallenilla

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Periodista de economía para el diario El Nuevo País y ZETA.

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