Lucy Lawless, símbolo de lucha más allá de «Xena: la princesa guerrera»

Por redaccionnyl el 30/01/2018

Recordada por los treintañeros por su papel en «Xena: la princesa guerrera» y por los más jóvenes como Lucretia en «Spartacus: Vengeance», Lucy Lawless también ha sido una intrépida guerrera y una astuta mente en la vida real.

Nació en Nueva Zelanda a finales de los años 60. Su madre era maestra y su padre un banquero y alcalde de pueblo. Siempre quiso ser actriz y por eso comenzó a practicar en la escuela. Como quería ser una artista total, estudió además Ópera, francés, alemán e Italiano.

Pero quería más. Antes de cumplir los 20 años también sabía tocar el violín y era una suerte de biblioteca andante de Jazz. Muy joven decidió ir a Europa como mochilera y allá decidió quedarse durante un buen tiempo. Ni siquiera cuando se quedó sin dinero pensó en volver a su natal Oceanía. Se quedó vendiendo cigarrillos y café para poder comer y vivir la vida bohemia que había soñado.

Regreso a casa

No volvió a Nueva Zelanda, pero sí a Australia. Allá consiguió un trabajo en una compañía minera y se convirtió en una de las pocas mujeres buscadoras de oro de Australia. Hacía exactamente el mismo trabajo duro de los hombres.

Corrían los años 80 y Lucy tenía un esposo y una hija. Eso no le evitó probar suerte como parte del elenco de una comedia. Lo logró y estuvo allí dos temporadas. Luego le dio por participar en un concurso de belleza para hacerse famosa y se coronó Miss Nueva Zelanda. Ahora le hacían falta estudios. Por eso se fue a Canadá a estudiar Arte Dramático.

Una vez más volvió a Nueva Zelanda. Pero esta vez como presentadora de un programa. Un día supo que su compañero ganaba más que ella y renunció para aceptar un papel en Hércules y las Mujeres Amazonas, un film para la televisión.

Icono feminista de los 90

Un día tuvo su gran oportunidad. En la serie Hércules andaban buscando a una actriz para que interpretara a Xena, la breve némesis del héroe. Debía morir al tercer capítulo, pero el productor propuso otra serie, una que tuviera a Lucy como protagonista. Ese día todo cambió.

La gente comenzó a pensar que había una relación homosexual entre Xena y su compañera Gabrielle, y eso hizo que la consideraran el gran ícono feminista de los 90.

Fue una de las series de televisión más vistas de la época. El mundo no se la perdía. Cuando terminó sus protagonistas eran celebridades globales. Desde entonces Lucy ha aparecido en infinidad de otros programas de televisión y películas, lo que hace que mucha gente se emocione por su fuerte presencia.

Hoy se le considera uno de los paradigmas de la comunidad LGTB aunque ella no sea gay. Su papel de Lucretia en la serie Spartacus hace que las generaciones más jóvenes la reconozcan también como símbolo sexual.

Lucy Lawless en la actualidad

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