Los 30 escritores venezolanos que toda América Latina debe leer

Por redaccionnyl el 07/06/2018

Entendemos que ese «Los» al principio del título pueda ser incómodo. Pero toda lista es arbitraria y ya es tiempo de que lo entendamos. Incluso esta, que habla de escritores venezolanos.

Tardamos una barbaridad haciendo este artículo. Y eso que muchos de los textos nos los copiamos de El poder de la palabra. Nuestros lectores entenderán que aquí no quisimos excluir a nadie sino ofrecer al resto de América Latina 30 formas de conocer la literatura venezolana.

La mejor manera posible era a través de 30 figuras centrales de las letras de ese país donde la polémica es más que un estilo de vida.

A continuación, 30 escritores y poetas que fueron y han sido claves en la literatura venezolana.

Andrés Bello

Muy joven logró el título de Bachiller en Artes. En 1808 redactó la Gaceta de Caracas. En 1809, junto con Simón Bolívar, marchó a Londres, donde permaneció hasta 1829 y coincidió allí con Franciso Miranda y el español Blanco White. Allí estudió en la biblioteca del Museo Británico, realizó traducciones de Lord Byron, Molière, Delille y Boiardi, y dirigió las revistas Biblioteca americana y El repertorio americano. Se instaló en Chile, donde ocupó altos cargos en diversos ministerios, una senaduría y el rectorado de la universidad santiaguina. Redactó el Código Civil y orientó a numerosos intelectuales del país y exilados, como los argentinos Juan María Gutiérrez y Domingo Faustino Sarmiento, con quien polemizó acerca del castellano en América.

Lea también: Tres poemas cortos de Andrés Bello para que dejes de hablar de lo que no has leído

En 1851 la Real Academia Española lo designó miembro honorario. Bello cultivó diversos géneros; sus obras completas ocupan 26 volúmenes. Fue poeta neoclásico de cuidadosa versificación en su silva A la agricultura de la zona tórrida. Tiene trabajos de recopilación histórica como un juvenil Resumen de la historia de Venezuela (1810) y de reflexión filosófica como Filosofía del entendimiento (póstuma, 1881), pero su obra de mayor relieve es Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos (1847), considerada uno de los textos más importantes en la historia científica de la lengua española.

Rufino Blanco Fombona

Desarrolló una intensa tarea de colaborador periodístico en medios españoles e hispanoamericanos. En la capital española fundó la editorial América, en la cual, especialmente en su Biblioteca Ayacucho, realizó una importante obra editorial referida a temas y autores latinoamericanos. Fue un militante combativo y apasionado contra la dictadura de Juan Vicente Gómez y el imperialismo norteamericano, así como a favor de la República Española, en cuya administración figuró como gobernador civil. Entre 1939 y 1941 ejerció como embajador venezolano ante el gobierno del Uruguay.

Mantuvo correspondencia con intelectuales de ambos continentes, destacando sus Cartas a Miguel de Unamuno, publicadas póstumamente en 1968. Cultivó diversos géneros, destacando en el ensayo histórico y literario, especialmente sus estudios sobre Simón Bolívar. En este apartado figuran sus títulos Letras y letrados de Hispanoamérica (1908), La lámpara de Aladino: notículas (1915), El conquistador español del siglo XVI (1921), El modernismo y los poetas modernistas (1929) y Motivos y letras de España (1930). En el género novelístico se le debe El hombre de hierro (1907), El hombre de oro (1915), La mitra en la mano (1927), La bella y la fiera (1930) y El secreto de la felicidad (1933). Ha dejado libros de versos como Pequeña ópera lírica (1904), Cantos de la prisión y del destierro (1911) y Cancionero del amor infeliz (1918), además de varios volúmenes autobiográficos: Diario de mi vida (1929), Camino de imperfección (1933) y Dos años y medio de inquietud (1942). Falleció en la ciudad de Buenos Aires.

Rómulo Gallegos

La obra literaria de Rómulo Gallegos está muy ligada a su compromiso político que arranca del planteamiento de la regeneración nacional. Sus novelas, dentro de la corriente regionalista, se inspiran en la tierra americana y trata de unir y resolver el conflicto que él ve entre una naturaleza exuberante y salvaje y la necesidad de hacer de ella una civilización moderna.

Además: 10 frases insoslayables de Rómulo Gallegos

En su primera novela Reinaldo Solar (1920) plantea las dificultades del protagonista por armonizar su vida pública y privada; La trepadora (1925) se centra en el tema de la conquista del poder; en Doña Bárbara (1929) -su primera obra de éxito y considerada en su momento como la mejor novela sudamericana- cuenta el conflicto entre Doña Bárbara, que significa el aspecto salvaje de la naturaleza, y Santos Luzardo, que es la ley, el orden, el futuro, la modernidad. La síntesis surgirá con Marisela, la hija de doña Bárbara que educa Santos Luzardo. Gallegos sigue una técnica tradicional, con diálogos directos, estructura lineal, capítulos iniciados por epígrafes, etc. En su prosa está patente la influencia del modernismo. Otras novelas importantes son Canaima (1935), Pobre negro (1937), o el libro de cuentos publicado en 1946 La rebelión. Regresó a su país en 1958, donde permaneció hasta su muerte.

José Rafael Pocaterra

Novelista, memorialista, ensayista y poeta venezolano, nacido en Valencia (Carabobo) y muerto en Montreal (Canadá). Es una de las diez figuras centrales de la literatura venezolana. Y figura más que prominente dentro del cuento, ya que sus Cuentos grotescos (1922) constituyen una obra fundamental de la narración corta cultivada en ese país, obra obligatoria y de vasta influencia en las generaciones posteriores.

Teresa de la Parra

Seudónimo de la escritora venezolana Ana Teresa Parra Sanoja. Nacida en París, con 17 años viaja a España donde cursa estudios en el colegio Sacré Coeur de Valencia y más tarde a París donde permanece algún tiempo antes de regresar a Caracas. Firma sus primeros cuentos con el seudónimo de «Fru-Fru» y en 1924 consigue el primer premio en un concurso de escritores por su novela Ifigenia. Esta obra narra el drama de la mujer frente a una sociedad que como la de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, no le permitía expresar sus ideas ni elegir su destino. En 1927 viaja a Cuba como representante de Venezuela en la Conferencia Interamericana de Periodistas y en 1928 regresa a Europa donde comienza a escribir su segunda novela Memorias de Mamá Blanca.

Historia de la señorita grano de polvo, bailarina del sol. Por Teresa de la Parra

En ella recrea el ambiente de su niñez, mostrando personajes y costumbres en el ambiente de una hacienda de caña de azúcar. Teresa de la Parra aportó a la literatura venezolana el humor y la ironía, que contrastaba con el tono serio y amargo de la literatura de la época y está considerada como una de las más importantes escritoras hispanoamericanas. En 1929 enfermó de tuberculosis y se trasladó a Suiza para internarse en un sanatorio, donde residió prácticamente hasta su muerte en Madrid en 1936. En 1947 sus restos fueron trasladados a Caracas.

José Ramos Sucre

Se desempeñó como profesor de diversas materias, traductor y funcionario en la diplomacia de su país. La obra de este personalísimo escritor es de un género difícil de definir, pues combina, con expresión singular y estricta, el poema en prosa, la reflexión, el ensayo breve y la narración.

La verdad. Un poema de José Antonio Ramos Sucre

Lo inclasificable de sus textos, que provienen del modernismo y lo exceden pero sin afiliarse a ninguna vanguardia determinada, lo hizo alejarse del público contemporáneo, salvo el de alguna revista avanzada. Los jóvenes escritores de los años sesenta lo recuperaron y su obra completa fue editada por José Ramón Medina en 1980. Obras: Trizas de papel (1921), Sobre las huellas de Humboldt (1923), La torre de Timón (1925), El cielo de esmalte (1929) y Las formas del fuego (1929). Enfermo de insomnio, dió fin a sus días en la ciudad suiza de Ginebra en 1930.

Andrés Eloy Blanco

Aunque su trayectoria política opacó, en cierto modo, su obra literaria, también podría interpretarse en sentido inverso, hasta el punto de que tuvo que aclarar en una sesión de la Cámara de Diputados (el 10 de junio de 1943) su doble vocación de poeta por un lado, y de abogado y diputado por la otra:

«Algunos colegas no han tomado en cuenta mi cualidad de diputado, sino mi cualidad de poeta. Así podría yo negarle a cualquiera de mis colegas que no fuera abogado o médico el derecho a referirse a una materia penal, porque son farmacéuticos o comerciantes. Precisamente he tratado de juntar siempre mi cualidad de diputado con mi cualidad de poeta. Porque tengo del poeta un concepto nuevo; porque considero como la más alta de sus funciones la función social del poeta. Yo debo con todo afecto corresponder a la frase del diputado Manzo, quien en este caso no fue muy ‘manso’ conmigo que digamos, diciéndole que yo no soy un notable abogado. En mí lo único notable como abogado es la falta de clientela»

Antonio Arraíz

Antonio Arraíz fue un poeta solitario en su acento particular, solo en la poesía venezolana. No perteneció ni a la generación del 18 y solamente estuvo muy cerca de los escritores de la vanguardia de 1928. Pero es un poeta importante, esencial, ya que fue él, antes que otros, por medio de su primer poemario Áspero, quien realizó la ruptura y abrió un camino nuevo que otros transitaron.

Antonia Palacios

Antonia Palacios ha destacado en la ficción venezolana por el cultivo de una prosa artística, dentro de la literatura escrita por mujeres, más ligada a los temas sociales. Su novela Ana Isabel, una niña decente (1949), es una rememoración de la infancia feliz de la protagonista, la cual recupera en sus recuerdos ciertas zonas del centro de la ciudad de Caracas. En 1954 publicó Crónicas de las horas. Tras un prolongado silencio de varios años inició, con Los insulares (1964), un ciclo de cuentos en los que realizaba una incursión poética en el devenir de la conciencia. Su prosa es, en su elegancia, heredera directa del mensaje de Teresa de la Parra. También ha dejado su huella en el cultivo del poema en prosa con el libro Textos del desalojo (1973), que avanza en la línea iniciada por José Antonio Ramos Sucre. Es autora también del volumen de ensayos París y tres recuerdos (1944) y de las crónicas de Viaje al frailejón (1955). Obtuvo el Premio Nacional de Literatura con El largo día ya seguro (1975).

Arturo Uslar Pietri

Fue un polímata: abogado, periodista, escritor, productor de televisión y político venezolano.​ En su país ha sido considerado como uno de los intelectuales más importantes del siglo XX. Su obra narrativa demuestra el enorme interés que tenía en el derrotero de Venezuela. Fue desterrado una y otra vez y una y otra vez volvió a Venezuela.

María Calcaño

Poeta venezolana nacida en Maracaibo. Se casó con sólo catorce años y hasta los veintisiete tuvo seis hijos. Escritora de reconocimiento tardío, fue la primera poetisa venezolana que asumió la modernidad a través de la libertad y el goce de la expresión. Solamente publicó tres libros, Alas fatales (1935), Canciones que oyeron mis últimas muñecas (1956) y Entre la luna y los hombres (1961), éste último póstumo.

El obstinado lamento erótico de María Calcaño

En 1996 se publicaron sus Obras Completas. Maria Calcaño no siguió los moldes estéticos ni los temas sociales tan imperativos en la tercera década del siglo veinte, pues el marcado erotismo de sus poemas fue subversivo para la época. Murió en Maracaibo el 23 de diciembre de 1956.

Miguel Otero Silva

Escritor venezolano. Por sus actividades políticas debió marchar al exilio en varias ocasiones, a partir de 1930, residiendo en diversos países de Europa y América. En 1937 publica un poemario, Agua y cauce, pero su fama literaria se debe a una serie de novelas que van describiendo la historia social y política de Venezuela, en forma de crónica que recorre ambientes y épocas diversos. Casas muertas, en 1954, lo lanza a la notoriedad, inscribiéndolo en el realismo social, que aborda la descripción de ambientes aldeanos, pobres, desamparados y sumidos en el abandono. En 1961 publica Oficina número 1, que continúa la saga anunciada en la anterior. La dictadura de Marcos Pérez Jiménez aparece en La muerte de Honorio (1963) y la guerrilla urbana de la década de 1960, en Cuando quiero llorar no lloro (1970). Sus últimos libros se ocupan de personajes históricos, como Lope de Aguirre que desafió a Felipe II desde la selva amazónica, Lope de Aguirre, príncipe de la libertad (1979); y La piedra que era Cristo (1984), una obra muy documentada sobre la vida de Jesucristo.

Vicente Gerbasi

Es considerado el poeta contemporáneo venezolano más representativo y uno de los más brillantes exponentes de la lírica vanguardista, además de ser uno de los escritores más influyentes del siglo XX en Venezuela, así como de los más reconocidos.

Miembro del Grupo Viernes, una de las más notorias agrupaciones poéticas de Venezuela, Gerbasi no sólo lograría convertirse en su máximo exponente, sino que además desarrollaría una extraordinaria carrera política y diplomática, siendo miembro fundador del Partido Democrático Nacional junto con Rómulo Betancourt, Agregado Cultural de la embajada Venezolana en Bogotá, Cónsul de Venezuela en la Habana y Ginebra, Consejero Cultural de la Embajada Venezolana en Chile y Embajador de Venezuela en Haití, Israel, Dinamarca, Noruega y Polonia.

Juan Liscano

Suele situársele entre los poetas del grupo Viernes (1936-1941), aunque no perteneció a él, y en la llamada generación del 42. Para este autor, mantenerse al margen de grupos y hacer su obra desde la soledad fue siempre un modo de encarnar su vocación literaria. Su iniciación acaeció a fines de la década de 1930 con sus 8 poemas. Su obra cumplida es amplia, constante, perseverantemente escrita. Al menos cuatro instancias podemos hallar en su poesía. La primera de ellas toca asuntos íntimos, una segunda se refiere a lo telúrico hispanoamericano, el tercer ámbito es el erótico y el cuarto la búsqueda personal de la videncia espiritual interior.

Aquiles Nazoa

Como el de los pies ligeros, este Aquiles parecía indetenible. Su genio era como ilimitado. Tenía una ocurrencia para todo. Escribía poemas al calor de la noticia y tenía la facultad de que además fueran piezas inmortales. Creó nuevos géneros como el teatro para leer. Se acercó a los pensamientos más profundos desde el humor. Aquiles Nazoa es un símbolo cultural.

Salvador Garmendia

Su iniciación literaria estuvo ligada al grupo de la revista Sardio y al conocido como El Techo de la Ballena. Con Los pequeños seres (1958), su primera novela, mostró sus notables dotes de observación y su interés por la existencia gris y rutinaria de los habitantes de los centros urbanos, de la alienación que sufren en su trabajo y en su medio familiar.

En 1959 obtuvo el Premio Municipal de Prosa por esta novela. Sus finas exploraciones en la inadaptación y el fracaso se extendieron después a nuevos ámbitos en las novelas Los habitantes (1961), Día de ceniza (1963), La mala vida (1968), Los pies de barro (1973) y Memorias de Altagracia (1973), mientras progresivamente enriquecía el realismo con el aporte del género fantástico en los cuentos de Doble fondo (1966), Difuntos, extraños y volátiles (1970), Los escondites (1972, Premio Nacional de Literatura), El único lugar posible (1981), La gata y la señora (1987) y Cuentos cómicos (1991). Una creciente dosis de ironía impregna también la presentación minuciosa de los ambientes y personajes. Entre otras obras dignas de mención se encuentran El inquieto Anacobero y otros cuentos (1976), El brujo hípico y otros relatos (1979), Hace mal tiempo afuera (1986) y El capitán Kid (1989). Salvador Garmendia obtuvo en 1989 el Premio Juan Rulfo por el cuento Tan desnuda como una piedra. Falleció el 13 de mayo de 2001 en Caracas.

Rafael Cadenas

Cadenas es conocido como miembro de la generación de la década de 1960 dentro de la literatura venezolana. A los diez años imprimió sus Cantos iniciales (1946), y aquellos diez poemas le dieron un cierto renombre. Estos Cantos iniciales son hoy de muy difícil hallazgo. El poeta se ha negado a reeditarlos, pese a que ya están allí las semillas de lo mejor de su poesía el hombre desterrado; pero es aquél, también, como en sus libros más recientes, un poeta lleno de ternura, como en ciertas páginas de Memorial o de Amante; un ser que busca, desde sus Cantos iniciales, la fraternidad humana. También en otro libro, Una isla (1958), encontramos a un Cadenas ya agónico. Después vinieron sus deslumbrantes Cuadernos del destierro, su vasto poema en prosa, búsqueda incesante de sí mismo. Toda esta aventura se reitera en Gestiones y lo hace a veces recordando, como en Puerto, o en otras buscando todo lo indagado a través de la palabra, ya que lo que habita su decir poético no es otra cosa que el hombre expulsado, en medio de la incertidumbre.

Adriano González León

Escritor venezolano, nacido en Valera. Estudió en la Universidad Central de Caracas, donde fue profesor de Literatura. Sus empleos diplomáticos lo llevaron a Buenos Aires, París y Madrid (España). En 1955 contribuyó a la formación del grupo Sardio, integrado por escritores y artistas plásticos, el cual a la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez, en 1958 y hasta 1961, editaría la revista homónima, señalada por su compromiso político revolucionario y la difusión de escritores de todo origen. También colaboró en Letra roja y El techo de la ballena. Se inició en la narrativa como cuentista: Las hogueras más altas (1959), Asfalto-Infierno (1963) y Hombre que daba sed (1967), describiendo ambientes urbanos y campesinos en un clima de sombrío dramatismo. En 1968 obtuvo el premio Biblioteca Breve (Barcelona) por su novela País portátil, donde contrasta el mundo de la decadencia patricia rural y el de la guerrilla ciudadana de la década de 1960. En otra tesitura, la de la soledad senil, deja funcionar la fantasmagoría y la memoria y así surge Viejo (1995). En 1997 publicó su primer libro de poemas, Hueso de mis huesos. Recogió en forma de miscelánea sus crónicas de viaje y observaciones sobre la vida cotidiana.

Juan Calzadilla

Su obra poética, la cual puede ser seguida a través del volumen Antología paralela (1988), tiene una importancia decisiva en la poesía venezolana fue él quien desde sus poemas de finales de la década de 1950, y en especial los publicados a partir de la de 1960, desde Dictado por la Jauría (1962), mostró el rostro terrible de la ciudad. Ese espectro no se halla en sus primeros libros, ya que un texto como Las montañas de uno de sus poemarios iniciales, La torre de los pájaros, todavía dibuja una visión idílica del paisaje. La perspectiva cambió rápidamente al aparecer Dictado…, allí hay una visión de lo citadino y del espacio urbano. Allí estará siempre el paisaje de la selva urbana, como se lee en el poema Gracias al barniz. Y allí se encuentra a quien escribió estos versos, solitario, enmascarado ser para quien la urbe es laberinto, suciedad; personaje lleno de incertidumbre, desterrado de la urbe.

Eugenio Montejo

Cualquier poema suyo parte de un punto y vuelve a él, pero para enriquecerlo, para dejarnos ver la amplitud de su recorrido y las sucesivas relaciones que va generando. Es, además, de los pocos poetas hispanoamericanos del siglo XX que tuvo un sentido tan exigente de las formas verbales. Publicó, entre otros, los libros: Elegos (1967). Muerte y memoria (1972), Algunas palabras (1977), Terredad (1978), Trópico absoluto (1982) y Alfabeto del mundo (1986). Es autor también de dos colecciones de ensayos, La ventana oblicua (1974) y El taller blanco (1983), así como de un volúmen de escritura heteronímica, El cuaderno de Blas Coll (1981).

Miyó Vestrini

Su obra poética puede ser seguida a través del volumen Todos los poemas. Su gestión como narradora en Mandatos al corazón. Su labor periodística por medio de Isaac Chocrón al espejo (1980) y Salvador Garmendia, pasillo de por medio (1984). Con su obra literaria, tanto con sus poemas como con sus breves cuentos, trazó el sendero a través del cual ha pasado toda la escritura femenina venezolana al menos desde la década de 1960, sendero que ella contribuyó a delinear con su poesía y con sus vigorosas páginas en prosa.

Francisco Massiani

Es autor de dos novelas, Piedra de mar (1968) y Los tres mandamientos de Misterdoc Fonegal (1976), y de las colecciones de cuentos Las primeras hojas de la noche (1970) y El llanero solitario tiene la cabeza pelada como un cepillo de dientes (1975). Su primera novela, Piedra de mar, ha constituido un best seller a todo lo largo de los casi treinta años de su primera edición. Se trata de una novela de formación, una especie de Bildungsroman, en la cual se narran las peripecias de un adolescente de la clase media de Caracas por los lugares que le son cercanos al sitio donde vive, el cual es el ámbito de su existencia. Los relatos que forman sus libros Las primeras… y El llanero solitario… vuelven sobre estos asuntos, sobre la adolescencia de sus personajes, sobre su especial mundillo. Entre sus narraciones cortas, la titulada Un regalo para Julia ocupa un lugar destacado dentro del cultivo del cuento contemporáneo en las letras venezolanas.

Victoria de Stefano

«Historias de la marcha a pie» es una de esas cosas que hay que leer alguna vez en la vida. Novelista, ensayista y filósofa, Victoria De Stefano nació en Rímini, Italia. Llegó a Venezuela en 1946. Se casó con el también filósofo Pedro Duno, con quien tuvo dos hijos. Ella y su familia vivieron el exilio. Tuvieron que mudarse a La Habana, Argel, Zúrich, París, Barcelona y por último en el Chile de Salvador Allende en los setenta. Luego llegó a Caracas a trabajar como investigadora.

Hanni Ossott

Licenciada por la Universidad Central de Venezuela, de dónde también fue profesora, recibió los Premios Nacionales de Poesía Ramos Sucre y Lazo Martí. Ejerció la crítica de arte, publicando varios libros de ensayos sobre poesía. Su actividad creadora y su producción fué siempre constante y prolífica. Entre su poesía editada en más de quince libros destacan, Hasta que llegue el día y huyan las sombras (1983), El reino donde la noche se abre (1986), Plegarias y penumbras (1986), Cielo, tu arco grande (1989), Casa de agua y de sombras (1992) y El circo roto (1993). Hanni Ossott trasladó a su voz poética, arraigada en una compleja experiencia vital, la profundidad de Emily Dickinson, los acentos de Rainer María Rilke (a quienes tradujo al castellano) y la sensibilidad moldeada en la lectura de tres autores alemanes, Goethe, Hölderlin y Nietzsche. Hanni Ossott murió el 31 de Diciembre de 2002 después de pasar varios años recluída en una casa de reposo. Una editorial venezolana ha recogido recientemente su obra bajo el rótulo de Poemas selectos.

Ednodio Quintero

Sus cuentos son geométricos y precisos retornos al tiempo en el que siempre había un hombre a caballo con un perro al lado. Sus novelas son de una belleza insólita. En Nalgas y Libros le hicimos una entrevista que usted puede leer pulsando aquí.

Alberto Barrera Tyszka

Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela, es profesor en la misma en la cátedra de Crónicas. Articulista habitual del periódico El Nacional, de Venezuela, también colabora en Letras Libres, El País o Etiqueta Negra. Es bien conocido por escribir guiones para televisión en Venezuela, Colombia, Argentina y México. Cuenta en su haber con el Premio Herralde de Novela de 1996. Es autor de poemas, relatos cortos y novelas.

Francisco Suniaga

Investiga a profundidad para poder narrar historias de calidad total. No deja cabos sueltos. Es un escritor correctísimo al que da gusto leer. Para entender el presente de Venezuela y tratar de vaticinar su futuro, hay que leer a Suniaga.

Federico Vegas

Federico Vegas comenzó su carrera literaria dentro del relato breve y el ensayo antes de pasar a la novela, donde ha destacado con sus últimas obras. En 1997 resultó ganador del 52ª Concurso Anual de Cuentos del diario El Nacional por el relato De rodillas.

Héctor Torres

Buena idea del derrotero de la literatura venezolana actual nos la podemos hacer leyendo a Héctor Torres. Entre sus libros destacan «La huella del bisonte», «Caracas muerde», «Objetos no declarados» y «La vida feroz». Paralelamente ha trabajado durante años en la promoción de la literatura de su país. Por eso en 1999 fundó www.ficciónbreve.org.

Lea lo que ha escrito para Nalgas y Libros pulsando aquí.

Eduardo Sánchez Rugeles

Sánchez Rugeles trata un tema que ha caracterizado a Venezuela desde que apareció Hugo Chávez: irse del país. Lo hace con un lenguaje que franco y real: tal y como hablan los caraqueños. Lea la entrevista que le hicimos pulsando aquí para que entienda más.

Nalgas y Libros | contacto@nalgasylibros.com