Las curiosidades más demenciales sobre Kazuo Ishiguro

Por redaccionnyl el 05/10/2017

1. Nació en Nagasaki (Japón) en 1954. Su madre sobrevivió a la bomba atómica cuando era adolescente y su padre era oceanógrafo. Fue la profesión del padre la que llevó a la familia a mudarse a Guilford, al sur de Inglaterra. Tenía cinco años en aquel momento e iba a ser una mudanza temporal. Sin embargo, la familia acabó instalada en el país e Ishiguro no visitó Japón hasta 29 años después. En una entrevista en Paris Review de 2008 contó que su mayor decepción acerca del traslado de la familia fue que su abuelo le compró un juguete de una gallina a la que se podía disparar y no le dejaron llevárselo en el viaje.

2. A los 9 o 10 años descubrió los libros de Sherlock Holmes en la biblioteca y no sólo los leyó “obsesivamente”, sino que comenzó a hablar y comportarse como él. Su historia favorita es El sabueso de los Baskerville. “Era aterrador y me provocaba noches en vela pero sospecho que me atraía el mundo de Conan Doyle porque, paradójicamente, era muy acogedor”, reconoció en una entrevista en The New York Times en 2015.

3. De pequeño quería ser músico. Empezó a estudiar piano a los cinco años y lo hizo hasta cumplir los 12. Después quiso seguir los pasos de sus ídolos Bob Dylan y Leonard Cohen. “Escribes tus canciones, las cantas tú mismo, las arreglas. Lo encontré atractivo y empecé a escribir canciones”, contó en una entrevista con cohencentric.com. Tiene más de cien títulos. “Creo que la primera frase [de su primer tema] decía: “Tus ojos nunca volverán a abrirse en la playa donde una vez vivimos y jugamos”.

4. No fue hasta que se convirtió en veinteañero cuando la pasión por los libros llegó a su vida —antes era únicamente la música—. Entonces descubrió a Dostoyevski y a Charlotte Brontë, sus autores de cabecera, y la literatura se convirtió en el centro de su vida. Ha llegado a afirmar que le debe su carrera a esta última escritora.

5. Ishiguro sólo ha escrito ocho libros. Preguntado en 2005 en Der Spiegel por si se debe a que escribe despacio, el autor señaló: “Nunca he sentido la necesidad de escribir más rápido. Nunca pienso que deba contribuir a la cantidad de libros. Es más importante escribir uno que aporte algo diferente”.

6. Tanto es así que tardó diez años en escribir su última novela, El gigante enterrado. En eso tuvo mucho que ver su mujer, Lorna MacDougall, con la que está casado desde hace 29 años y en la que tiene fe ciega a la hora de escribir. De hecho, ella fue la que retrasó la publicación de este libro tras leerse las 40 primeras páginas. “Me dijo: “Esto no funciona. Y no me refiero a que tengas que cambiar esto o aquello, o a aspectos que puedas mejorar editando el texto. Lo que está mal es el lenguaje. Por momentos, hasta provoca risa. Tíralo y empieza de nuevo”, y así hizo.

7. Es un firme defensor de la ficción. En una entrevista con The Independent se lamentó de que en las últimas décadas “el cometido de la educación era lograr que los alumnos abandonaran la fantasía, que es natural en los niños, y prepararlos para las demandas del mundo laboral”.

8. Las letras de sus canciones también han influido en sus novelas. “Una de las primeras cosas clave que aprendí escribiendo letras de canciones —y esto tuvo una enorme influencia en mi ficción— es que con una canción en primera persona, íntima, en confianza, el significado no debe ser autosuficiente en el texto. Tiene que ser oblicuo, a veces tienes que leer entre líneas”, apuntaba en The Guardian.

9. Su amor por Dylan hizo que en 2016, cuando le concedieron al cantante el Nobel de Literatura, se alegrara públicamente. En una entrevista con El País, confesó: “Personalmente, considero que algunas de las grandes obras de arte del siglo XX han sido creadas por cantautores.”

10. Es un cinéfilo empedernido. En su casa del oeste de Londres tiene una colección de películas con más de mil DVD. “Aquí somos grandes aficionados a las obras maestras del cine”, aseguró en El Cultural.

11.También tiene una extensa ficha en el Imdb (Internet Movie Database, o lo que muchos consideran la Biblia del cine). Aparece como escritor de ocho títulos, entre ellos las películas Lo que queda del día (1993) y Nunca me abandones (2010), ambas basadas en sus novelas homónimas. De la segunda, protagonizada por Keira Knightley, Carey Mulligan y Andrew Garfield, es también productor ejecutivo.

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