Las 10 prisiones más raras del mundo

Por redaccionnyl el 27/09/2017

Cada una de estas cárceles está en medio de la polémica ya sea por no parecer estar castigando a los reos, por dejarles tener su propia ley o por ser demasiado severas en cuanto a los controles. Por un motivo u otro, han sido catalogadas las prisiones más raras del mundo y aquí podemos echarles un vistazo.

Prisión Kresty (Rusia)

Esta prisión tiene la reputación de ser la más superpoblada de la Tierra. Está hecha para que 3.000 prisioneros puedan cumplir su sentencia, pero hay hoy en día más de 10.000. Hay tanta gente dentro, que los reos deben tomar turnos para poder dormir en las celdas.

Prisión de la isla Sark (Islandia)

Es la cárcel más pequeña del mundo. Fue construida en 1856 y solo puede manejar dos prisioneros a la vez y se usa con bastante frecuencia para el hospedaje. A veces se usa solo como calabozo.

Prisión San Pedro (Bolivia)

La prisión o Penal de San Pedro es particularmente diferente de las demás prisiones, los reos en esta prisión tienen trabajos dentro de las instalaciones, pagan o alquilan sus dormitorios, y a menudo viven con sus familiares. La venta de cocaína a los turistas otorga a los reclusos una significante entrada de dinero y un inusual sentimiento de libertad dentro de las paredes de la prisión. Líderes de la prisión elegidos previamente hacen cumplir las leyes de la comunidad, donde los ataques con armas corto-punzantes son cosa común. La prisión alberga aproximadamente 1,500 reos, más los invitados que se hospedan en el hotel de la prisión.

ADX (Estados Unidos)

Patrullas fuertemente armadas rondan el extenso complejo. Una docena de imponentes torres armadas se elevan por encima de los edificios de ladrillo desproporcionadamente bajos. Las paredes están cubiertas con alambre de púas y bloquean parcialmente las montañas cubiertas de nieve.

Muchos de los más de 400 reclusos pasan hasta 23 horas al día solos en celdas de concreto de 2,1 por 3,6 metros. Las comidas las deslizan a través de pequeños agujeros en las puertas. La cama es una losa de concreto cubierta con un delgado colchón y mantas. Cuentan con una sola ventana de aproximadamente 107 centímetros de alto y 10 centímetros de ancho que permite que entre un poco de luz natural, pero fueron hechas de tal manera que los prisioneros no puedan ver más allá del edificio. Las celdas tienen bancos inamovibles y escritorios de concreto. Las paredes sólidas evitan que los prisioneros puedan ver otras celdas o tener contacto directo con otros reclusos.

Prisión de baja seguridad de la isla Bastoey (Noruega)

Los 115 reclusos de Bastøy viven en un régimen abierto. Como en Alcatraz, la geografía marca una barrera natural. Pero a diferencia de la célebre roca en la bahía de San Francisco, en la isla noruega funciona una comunidad: los condenados trabajan y tienen tiempo libre para pescar en verano o esquiar en invierno; viven en cabañas y cuidan el ecosistema.

Nadie es enviado directamente a Bastøy: llegan aquellos que logran comprobar que pueden estar en un ambiente de seguridad baja y que quieren reintegrarse a la vida social de manera positiva. Por eso mismo no van solamente delincuentes menores: la población de la isla tiene violadores y asesinos.

Bastøy fue un correccional de menores famoso por sus normas draconianas. En 1915 los jóvenes se amotinaron y debió intervenir el ejército para controlarlos. Las condiciones siguieron idénticas hasta que en 1953 el gobierno asumió su administración. Pero el intento de reconversión en escuela fracasó y el lugar se cerró en 1970, para dar lugar al proyecto de penitenciaría humanitaria.

En 1982 llegaron los reclusos. Y un chef, un sauna, canchas de tenis, animales para cabalgar.

Fortezza Medicea (Italia)

Es una prisión muy particular porque funciona en una fortaleza que data del Renacimiento, pero lo más increíble es el restaurante situado en su interior, en el cual los reos cocinan, atiende, cobra y hasta entretienen a los comensales. Un pianista con cadena perpetua por asesinato ameniza la velada, la clientela comiendo dentro de una capilla. Detrás altos muros, torres de vigilancia, cámaras de seguridad.

Bajo la atenta mirada de guardias armados, un equipo de cocineros, ayudantes de cocina y camareros prepara la comida para 120 comensales. Si se quiere cenar en este sitio, la reserva hay que hacerla con semanas de antelación. Para reservar una mesa primero hay que someterse a una verificación de antecedentes penales. Si se pasa esa primera prueba, hay que dejar todos los objetos personales de valor en la entrada de la cárcel y ahora sí disfrutar de uno de los lugares más atractivos de la gastronomía italiana.

Prisión de Aranjuez (España)

El Centro Penitenciario Madrid VI, la Cárcel de Aranjuez, fue pionero al poner en marcha un módulo experimental especial para parejas con hijos menores de tres años en las que ambos cumplen condena en prisión. En el Módulo de Familias la pareja convive con sus hijos en una celda hasta que los pequeños cumplen tres años y la tutoría pasa a manos de familiares o a ser responsabilidad del Gobierno si no los hubiera.

Según los voluntarios de las ONG que trabajan con los reclusos, el ambiente de las cárceles, exento de los estímulos de la vida ordinaria, es estresante también para los niños, que no dejan de percibir la tensión de la convivencia en espacios cerrados y vigilados. También la medida humanitaria se puede volver una herramienta de represión cuando los reclusos no se comportan al gusto del funcionariado, que puede llegar al extremo de eximir de los cuidados médicos básicos tanto a los padres como a los bebés ante la total indefensión de reos, con el consentimiento de compañeros, voluntarios de ONGs y demás personal relacionado y presente.

Prisión de Cebú (Filipinas)

La prisión se hizo muy conocida por su programa de rehabilitación entre 2005 y 2010 sobre la base de un programa de ejercicio de rutinas coreografiadas para los internos. Conocido como baile de reclusos CPDRC, las grabaciones de las diversas rutinas de los presos en línea bajo la supervisión del director de la prisión Byron F. García causaron sensación internacional y la volvieron un fenómeno.

Centro de Justicia Leoben (Austria)

Muchos turistas confunden la fachada de este lugar con oficinas construidas al más puro estilo minimalista; sin embargo, el edificio de cristal con acabados en acero inoxidable pertenece al Centro de Justicia Leoben ubicado en Austria, sitio donde pagan sus condenas los criminales de este país.

La cárcel de mínima seguridad fue diseñada por el arquitecto Joseph Hohensinn, quien en conjunto con las autoridades del país austríaco, decidieron crear un reclusorio de forma distinta a los tradicionales. La intención principal es la de ofrecerle a los presos una sensación de “libertad” y evitar que lo reos sufran problemas de socialización, indica el sitio The Sandman Chronicles.

El Centro de Justicia se encuentra habitado en su mayoría por ladrones, quienes son distribuidos en los 15 complejos que existen dentro de Leoben. Las celdas de los prisioneros cuentan con televisión, muebles tapizados, escritorios y algunos poseen grandes ventanales donde entra la luz solar

Cárcel de San Antonio (Venezuela)

Durante años se supo que los reos de la cárcel de San Antonio poseían armas de guerra, controlaban los crímenes del exterior y vivían mucho mejor (piscinas, discotecas, etc…) que en libertad. El amado gobierno de Hugo Chávez decidió siempre hacerse la vista gorda ante lo que estaba ocurriendo en esa y otras cárceles del país. Sin embargo, su sucesor, Nicolás Maduro, sí puso fin a lo que era en términos prácticos un castillo desde donde un rey llamado “el Conejo” gobernaba todo lo que ocurría en la isla venezolana de Margarita.

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