Las 10 frases más emblemáticas de Kobe Bryant

Por Valentina Rausseo el 23/08/2020

Por donde busques, Kobe Bryant fue, es, y seguirá siendo ídolo y leyenda. Y hoy, 23 de agosto, es inevitable darle paso a la tristeza, pues la Black Mamba (Mamba Negra) estuviese cumpliendo 42 años de edad.

Y 42 años de los que en 20, nos regaló uno de los mejores baloncestos del mundo, además de humildad, compromiso y entereza…

Tenía la sonrisa más bonita e inocente de toda la NBA. Y en esta oportunidad, cabe recordarlo citando 10 de sus más emblemáticas y célebres frases:

1. “Estoy aquí. No iré a ninguna parte. No importa cuál sea la lesión, a menos que sea completamente debilitante, seré el mismo jugador que siempre he sido. ¡Lo resolveré!”.

2. “Lo importante es que tus compañeros de equipo deben saber que los estás presionando y que realmente quieres que tengan éxito”.

3. “No tengo nada en común con las personas perezosas que culpan a otros por su falta de éxito. Grandes cosas provienen del trabajo duro y la perseverancia. ¡No hay excusas!”.

4. “Mientras me siento aquí ahora, cuando me quito el zapato y miro mi cicatriz, veo belleza en ella. Veo todo el trabajo duro, todos los sacrificios. Veo el viaje que tomó para volver a este punto de ser saludable. Y veo belleza en esa lucha. ¡Eso es lo que lo hace hermoso!”.

5. “Los deportes son un gran maestro. Siempre pienso en todo lo que me han enseñado: amistad, humildad, cómo resolver diferencias”.

6. “Haré lo que sea necesario para ganar juegos; ya sea sentado en un banco agitando una toalla, entregando un vaso con agua a un compañero de equipo, o golpeando el tiro ganador”.

7. “Lo más importante es tratar de inspirar a las personas para que puedan ser excelentes en lo que quieran hacer”.

8. “He jugado a través del sudor y del dolor, no porque me llamara el desafío, sino porque tú, baloncesto, me llamaste”.

9. “Una vez que sabes cómo se siente el fracaso, la determinación persigue el éxito”.

10. “Cuando decimos que esto no se puede lograr, esto no se puede hacer, entonces nos estamos cambiando a nosotros mismos. Mi cerebro no puede procesar el fracaso. No procesará el fracaso. Porque si tengo que sentarme allí y enfrentarme y decirme a mí mismo “eres un fracaso”, creo que es casi peor que morir”.

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