La mayoría de los usuarios de Internet no sabe detectar una noticia falsa

Por Álex Vallenilla el 04/07/2018

Días atrás alguien comentaba en la red Twitter que “por fin las personas tienen redes sociales y que por eso los comunicadores sociales ya no eran quienes tenían el monopolio de la información”. Alegaba que estas permitían la libertad y que ya no habría más manipulación de la información o los contenidos.

Se trata de una deducción carente de conocimiento de parte del usuario común, que imagina lo anteriormente descrito.

Las redes sociales virtuales son medios de comunicación alternativos. Esto es un primer aspecto a tener presente, no se puede confundir con los medios tradicionales como la radio, la televisión o la prensa escrita, que por cierto ahora usan los medios alternativos como complemento. El usuario da por cierto y transparente todo lo que a través de estos mecanismos digiere mediáticamente, sin tomar en cuenta que un medio alternativo permite a cualquiera promover sus propios contenidos, en los que no hay una rigurosidad en cuanto a la revisión de la calidad, la veracidad o la comprobación de datos, así como tampoco existe una línea editorial que defina qué es lo que se promueve. Algunos pecan cuando dan por verídicas las tendencias, como las que se publicaban cuando Twitter inició, en ese entonces “mataban” a artistas y era noticia falsa o “fake new”.

Las redes sociales alternativas son una especie de gran muro en el que todos participan, publican sus contenidos de cualquier índole. A pesar de que se trata de empresas privadas de la tecnología, las redes sociales se fundamentan en criterios marxistas, en cuanto a la comunicación social y es que los planteamientos de la Escuela de Frankfurt, los cuales como escuela crítica, chocan con los de la cultura de masa o de la Escuela Norteamericana.

Anteriormente las personas comunes no podían refutar un contenido, sino asumir que lo que se publicaba en un medio impreso era cierto, no existía la posibilidad de contradecir, señalar y hasta complementar lo que se divulgaba en la prensa escrita, por lo menos en tiempo real, lo que era favorable a las líneas editoriales de los grandes medios, que podían influenciar o imponer matrices de opinión, y esto ha sido objeto de crítica por la Escuela de Frankfurt. En las redes sociales los usuarios pueden hacer lo descrito anteriormente, además de poder interactuar con medios, pueden aportar datos en la construcción de una historia que tenga aspectos noticiosos, por lo que más bien las redes sociales se convierten en una herramienta más para el comunicador social, ue fortalecen su labor, y que lejos de ser vistas como una competencia o como la pérdida de la posibilidad de promover contenidos que sirvan de referencia a las mayorías, le ayude a que sus contenidos a promover sean mucho más transparentes, objetivos e imparciales.

Saber diferenciar el fin de los medios alternativos y los medios tradicionales, es un valor agregado para un comunicador, que le ayudará a ser un excelente gestor de contenidos en comunidades virtuales, aspectos que un usuario común, desconoce. Por lo general, los usuarios comunes son víctimas de contenidos falsos, hoy de mucho uso desde el anonimato, las famosas “fake news”.

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Periodista de economía para el diario El Nuevo País y ZETA.

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