La linda pelirroja. Por Guillaume Apollinaire

Por redaccionnyl el 29/04/2018

Al comenzar a leer este cuento (¿o es más bien un poema?) de Guillaume Apollinaire, notamos que no tiene ni puntos ni comas y eso nos hizo advertir (además de la trama) que estábamos ante un monólogo interior como aquel con el que James Joyce termina el «Ulises».

Eso significa que estamos ante el libre fluir del pensamiento ante una determinada sensación externa a la mente y no ante una narración convencional.

Experimentar con las formas fue una costumbre muy propia de la primera mitad del siglo XX. Hoy casi nadie lo hace y no estamos seguros de si será bueno que vuelva esa tendencia.

La linda pelirroja

Estoy aquí delante de todos un hombre con sentido común que conoce la vida y de la muerte lo que un hombre puede conocer probó los dolores y los goces del amor impuso algunas veces sus ideas conoce varias lenguas y no ha viajado poco vio la guerra en la infantería y la artillería herido en la cabeza trepanada bajo el cloroformo perdió sus mejores amigos en la espantosa lucha sé de lo antiguo y de lo nuevo lo que un hombre solitario puede saber de esas cosas y sin inquietarme hoy de esta guerra entre nosotros y para vosotros amigos míos juzgo esta larga querella de la tradición y de la invención del orden y de la aventura Vosotros con la boca hecha a la imagen de la boca de Dios boca que es el orden mismo sed indulgentes al compararnos con los que fueron la perfección y el orden nosotros que siempre buscamos la aventura no somos enemigos Al queremos daros vastos y extraños dominios donde el misterio germina para el que quiera cosecharlo hay fuegos nuevos colores nunca vistos mil fantasmas imponderables para darles realidad y explorar la bondad país enorme y silencioso hay tiempo para desterrar y tiempo para el regreso piedad para nosotros que combatimos siempre en las fronteras de lo ilimitado y lo porvenir piedad para nuestros errores piedad para nuestros pecados He aquí que viene el estío la estación violenta y mi juventud ha muerto como la primavera oh sol es el tiempo de la razón ardiente y espero para seguir la forma noble y dulce que adopta ella para que pueda amarla llega y me atrae como al hierro el imán tiene el aspecto encantador de una adorable pelirroja Sus cabellos son de oro se diría un bello relámpago que nunca acaba o esas llamas que presumen en las rosas te marchitas ya Reíd reíd de mí hombres de todas partes sobre todo gentes de aquí porque hay tantas cosas que no me atrevo a decir tantas cosas que no me dejaríais decir tened piedad de mí

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