La increíble historia de amor entre Juana la Loca y Felipe el Hermoso

Por redaccionnyl el 30/10/2017

Disney le vendió a muchas generaciones que los finales felices llegan como por arte de magia, en ese preciso instante en el que dos personas se miran a los ojos y ¡tas! cupido hace de las suyas uniendo sus almas para siempre.

Pero esto no se aplicaba a la burocracia que reinaba en Europa, un ejemplo de ello es Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, los Reyes Católicos, quienes negociaron los matrimonios de todos sus hijos con el fin de asegurar objetivos diplomáticos y estratégicos.

Para reforzar los lazos con Maximiliano I de Habsburgo, archiduque de Austria y emperador electo del Sacro Imperio Romano Germánico, y debilitar a los monarcas franceses de la dinastía Valois, ofrecieron a su hija Juana en matrimonio al hijo de Maximiliano, Felipe.

Una vez firmado el acuerdo, solo quedaba esperar el tiempo prudente para que la unión fuera concebida y un agosto de 1496 Juana partió de Laredo (Cantabria) con rumbo hacia Flandes, donde residía su futuro esposo, al que nunca había visto hasta entonces.

Al llegar a destino, Juana no fue recibida en persona por su prometido, al que llamaban el Hermoso (apelativo que le había puesto el rey Luis XII de Francia). Pues Juana se enfrentaba a una oposición que albergaba la esperanza de convencer a Maximiliano de la inconveniencia de una alianza con los Reyes Católicos y las virtudes de unirse a los Valois.

No obstante, la boda se celebró finalmente el 21 de octubre de 1496. El ambiente de la Corte que encontró Juana era radicalmente opuesto al de la sobria y religiosa Corte de Fernando e Isabel: la borgoñona-flamenca era desinhibida, festiva y opulenta, gracias al comercio de tejidos que dominaban desde hacía siglo y medio.

Aunque los futuros esposos no se conocían, se enamoraron locamente al verse. No obstante, después de casados, Felipe pronto perdió el interés en Juana, lo que hizo nacer en ella unos celos que algunos historiadores han calificado de patológicos y aducido como la supuesta semilla de su posterior «locura».

El gusto del matrimonio no le duró mucho a Juana pues su joven esposo falleció en 1506, con 28 años. Pero antes, el 24 de noviembre de 1498, en la ciudad de Lovaina (cercana a Bruselas), se daba el nacimiento de la primogénita de los cónyuges, llamada Leonor.

Para el 24 de febrero de 1500 Juana asistió -en avanzado estado de gestación de su segundo hijo- a una fiesta en el Palacio de Gante. Aquel mismo día dio a luz a Carlos el futuro primer rey de la Casa de Austria en España, según se dice, en los lavabos del palacio. Y al año siguiente, el 18 de julio de 1501, en Bruselas, nació su tercera hija, llamada Isabel como su abuela materna, la reina de Castilla.

Nalgas y Libros | contacto@nalgasylibros.com