La incomparable belleza de odiar al Real Madrid

Por Verónica Martínez el 05/03/2019

Aceptado el hecho de que el antimadridismo existe, es tiempo de hablar del placer de odiar al Real Madrid, una belleza de la que se ha podido disfrutar poco porque con las últimas tres champions taparon hasta el Mundial que ganó Francia.

Con la goleada del Ajax de Ámsterdam sobre el Real Madrid 1-4 en el Santiago Bernabéu, Twitter, Facebook, Instagram y WhatsApp se llenaron tanto de lamentos como de celebraciones. Porque ya es tiempo de decirlo: o te gusta el fútbol o te gusta el Real Madrid.

El Real Madrid gana desde hace años con un estilo basado en el talento individual de sus figuras: pase largo, regate, centro, gol. Y ese estilo da rabia a mucha gente porque depende del dinero y del coraje de unos jugadores que viven amenazados por su público, no porque este sea exigente sino porque sabe lo que cada futbolista costó y quiere espectáculo para retribuir el gasto.

Ergo, la incomparable belleza de odiar al Real Madrid radica ahora mismo en la destrucción de su juego a través de un fútbol de toques. Primero el Barcelona, que lejos de su mejor rostro supo hacer el trabajo; y luego el Ajax, cuyos futbolistas tocaron el balón como poseídos por una música que los había contagiado. Así, el estilo que más odia el madridismo lo destruyó en menos de una semana.

Pero la maquinaria mediática blanca ya estaba haciendo su trabajo. Primero sus periodistas encumbraron a Vinicius al nivel de Pelé o Messi, y luego de que el chico fuera públicamente humillado por sus carestías, Josep Pedrerol dijo que ay del Barcelona si no gana la Champions porque entonces de nada habrá significado ganar Liga o Copa.

La reacción inmediata es pensar que contra esta gente no se puede porque te eliminan con sus palabras hasta cuando están eliminados. Sin embargo, su arrogancia no les permite ver las carencias de su equipo y por eso da tanto gusto verlos eliminados.

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