La extraña locura que Adolf Hitler tenía por los animales

Por Valentina Rausseo el 17/01/2019

Así como fue el principal causante de la muerte de millones de seres humanos, Adolf Hitler era un ferviente amante de los animales; incluso llegó a promulgar las primeras leyes para la protección de estos.


Descubre más, a través de estas líneas, de qué manera influyó el líder del Partido Nazi en lo que a conservación de fauna y flora se refiere.

El personaje


Adolf Hitler es considerado uno de los peores dictadores en la historia de la humanidad. De origen austro-húngaro. Político, pintor y escritor. Muchos deben su mal carácter a una gran frustración que lo arropó desde siempre, de hecho, hasta entonces, es catalogado y definido como un “demente”.

Hitler fue el responsable de la implementación de un sistema político en Alemania basado en la supremacía aria y el nacionalismo. Su mentalidad enferma de dictador se encontraba enfocada en la reivindicación del poder absoluto.

Y pare usted de contar la cantidad de desastres que desencadenó tal actitud, provocando el ajusticiamiento de millones de personas, entre otros actos atroces.

¿Lado “bueno”?


Adolf Hitler tenía un lado bueno, amable, altruista, aunque parezca imposible.

Este austriaco, de personalidad trastornada y bastante radical, sentía un gran amor y compasión por la especie animal. Y seguramente, de estar vivo ahora mismo, apoyaría 100% la medida de la ONU de proclamar el 3 de marzo como Día Mundial de la Naturaleza, con la finalidad de crear conciencia entre los países y la población para proteger los recursos naturales en deterioro.

Hitler impulsó iniciativas y puso en vigor estrictas medidas para evitar el daño a las especies vivas del Planeta Tierra. De hecho, los nazis fueron los primeros en apoyar leyes en contra de la vivisección y la caza.

En 1933, quedó establecida la Ley de Protección de los Animales; un año después, la Ley del Reich de la Caza. Y en 1935 entró en juego la Ley de Protección de la Naturaleza.

Dichas leyes establecían, entre otros aspectos, prácticas que no causaran daño a los caballos al momento de herrarlos y métodos para que las langostas no sufrieran al extremo en el momento de cocción.

En conclusión, en el gobierno de Hitler, ningún tipo de maltrato animal era aceptado. Y su perra Blondi, una encantadora pastor alemán, jugó un papel importante en la vida del Fülher; en ella desbordaba gran parte de su amor y cariño, cargando en su conciencia, curiosamente, a más de 12 millones de personas asesinadas.

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