La explicación de Schopenhauer de por qué la música es el arte más importante

Por Valentina Rausseo el 26/07/2019

La música ha sido, es, y todo indica que siempre será el arte más poderoso del mundo. No sólo porque es el que más dinero produce y el que más público atrae, sino por su inmensa fuerza emocional e instintiva.

De hecho, se piensa que no hay ningún otro arte con tanta popularidad en cuanto a arrastrar masas e influir en sus conductas se refiere.

Sin embargo, hay uno que está muy cerca de ser como una especie de competencia, pero sólo eso… cerca. Creemos que no alcanzará el mismo peso aunque para muchos sea de vital importancia. Se trata de la poesía.

El poder de la poesía, en un momento dado, llegó a compararse con el de la música. Pero como dijimos anteriormente, es casi imposible que la alcance, pues, la primera toma gran parte de su fuerza de la segunda.

Siempre se ha dicho que la música es el “lenguaje universal”. Es perfecta. Tanto, que muchos aseguran que no requiere un entendimiento previo ni una cultura. La música es la música, y Arthur Schopenhauer (en su clásico de dos tomos “El mundo como voluntad y representación”), escribió:

La música es un lenguaje enteramente universal, cuya claridad supera incluso la del propio mundo intuitivo”.

Y agregó:

En la música podemos presenciar la energía del universo actuando: la música no es en modo alguno, como las otras artes, el trasunto de las ideas, sino el  trasunto de la voluntad misma cuya objetivación son también las ideas; por eso el efecto de la música es mucho más poderoso y penetrante que el de las otras artes, pues éstas sólo hablan de sombras, mientras que aquélla habla de la esencia”.

Por otro lado, en su capítulo sobre la poesía, expuso:

“El poeta es el hombre universal porque accede a las ideas platónicas a través de la intuición; pero la música va más allá de las ideas, y es la voluntad, la cosa en sí, la fuerza inconsciente del universo…”

No obstante, en el segundo tomo, el filósofo alemán expresó:

“Para la música sólo existen las pasiones, los movimientos de la voluntad y, al igual que Dios, sólo ve los corazones”.

Pero en otra parte, un tanto incomprensible, pero a la vez llena de razón, dijo:

“Una sinfonía de Beethoven nos muestra la mayor confusión, que pese a todo tiene como fundamento el orden más perfecto, el combate más intenso, que un instante después se transforma en la más hermosa armonía: es la concordia discordante de las cosas, una imagen fiel y completa del mundo, que gira en una inabarcable maraña de innumerables formas y se conserva mediante una continua destrucción de sí mismo. Pero al mismo tiempo en esta sinfonía nos hablan todas las pasiones y todos los afectos humanos: la alegría, la tristeza, el amor, el odio, el terror, la esperanza…”

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