Estamos tan intoxicados el uno del otro. Por Ana Ajmátova

Por redaccionnyl el 17/04/2018

La poeta rusa Ana Ajmátova descendía de una noble familia de origen tártaro que la educó en latín, historia y literatura. Su esposo fue Nikólai Gumiliov, el más sobresaliente escritor acmeista. Pero ella, como lectora incansable, también escribía.

Durante muchos años sus poemas fueron prohibidos por el socialismo. De hecho ella fue acusada de traición y deportada. Cuando regresó a Leningrado en 1944 escribió su obra más importante: “Requiem”, la que publicó muchos años después, en 1963, tres años antes de morir.

De sus poemas hemos seleccionado este que comienza de forma tremebunda: “Estamos tan intoxicados el uno del otro”. En estas líneas se nota la fuerza de los poetas rebeldes a regímenes que tanto hubo en Europa del Este.

Intoxicados el uno del otro

Estamos tan intoxicados uno del otro
Que de improviso podríamos naufragar,
Este paraíso incomparable
Podría convertirse en terrible afección.
Todo se ha aproximado al crimen
Dios nos ha de perdonar
A pesar de la paciencia infinita
Los caminos prohibidos se han cruzado.
Llevamos el paraíso como una cadena bendita
Miramos en él, como en un aljibe insondable,
Más profundo que los libros admirables
Que surgen de pronto y lo contienen todo.

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