He vivido 10 años con VIH en Venezuela. Por Stayfree

Por redaccionnyl el 24/05/2018

Comprender la gran crisis de medicamentos en Venezuela es solo un paso. La cruda realidad de asumirse infectado de una grave y mortal enfermedad y tratar de sobrevivir en un país en estado de emergencia hospitalaria invita a la sociedad en su conjunto a buscar alternativas extremas. De esto trata de la vida de los venezolanos que padecen lo mismo que yo. Y Yo Quiero vivir.

Mi nombre de pila es Julián Eduardo, pero la gente me conoce como “Stayfree”.

2007 para mí fue un año de cambios bruscos en mi vida. Me sentía muy feliz porque había regresado de nuevo a las pantallas venezolanas, conducía un programa de televisión que hablaba de sexualidad de una forma entretenida y educativa. Me jactaba de decir en los editoriales del show –Que el sexo suponía responsabilidad- lamentablemente me hacía eco de las personas que denigraban a los que se contagiaban de enfermedades venéreas, debido a que según mi parecer no habían sido honestos con el cuidado de su salud lo mismo que con su propia vida.

Contaba con 30 años de edad, con un haber de viajes al extranjero y una prominente carrera de consumidor de cocaína. Estas experiencias hacían de cortinas para no ver un temor latente en mi: ¿Me habré contagiado de algo esta vez?

Muchas veces utilice los implementos básicos de protección como condones y lubricantes. Pero el frenesí de aquellos momentos y la desinhibición de las drogas han hecho que hasta el momento no tenga ni idea de quien me contagio de VIH.

Cómo descubrí que me habían infractado

En una de esas fiestas, encontré a un amigo este me invito a una sesión de la droga conocida mundialmente como “crack”, pero conocida en Venezuela como “piedra”. Puede que esto sea una fantasía mía, pero mi amigo o la lata que utilizamos para consumir esta sustancia, albergaba el neumococo de la neumonía. También mi cuerpo ya agotado de varias sesiones seguidas de cocaína pudo dar paso a aquella infección. El día siguiente amanecí con fiebre esta duro una semana. Iba a trabajar en el canal de televisión con fiebre, la semana siguiente comenzó una insistente tos seca. Al hacerse insoportable –y mientras sentía que mis pulmones explotarían o que los mismos saldrían por mi boca en un tosido- me dispuse a ir a un centro médico.

Descubrí que estaba enfermo de neumonía en consecuencia de ser portador del virus del VIH. -Mi mundo y mi vida se desplomaron sobre mí, mientras yo casi moría de neumonía aplastado en los escombros de mis temores y reproches-

Ingrese de emergencia al Hospital Universitario De Caracas, ya en esta época se perfilaba una crisis hospitalaria y en la atención de víctimas del Sida. Mi ingreso al hospital fue tanto como fortuito como resultado de mi fama obtenida a través de los programas de televisión donde había participado. Al morir un paciente en el piso 2 en el pabellón de hombres sidosos, hubo una plaza – es decir una cama para mí- además de que uno de los enfermeros de emergencias me reconoció en una silla de ruedas, mientras tocia me dijo –¡tu eres Stayfree verdad ¡- yo le dije –si- el me volvió a preguntar – ¿Y qué te pasa?- y les respondí – Acabo de enterarme que tengo Sida y que también tengo neumonía.

Pasaron unos minutos y un Doctor me ingreso a la sala a la francesa diseñada por Carlos Raúl Villanueva. Quince días pase hospitalizado, mientras veía como morían muchos enfermos, visitas curiosas y preguntas sobre si yo era el muchacho de la televisión. Fueron días de un dolor punzante en el pulmón izquierdo, y pláticas con jóvenes enfermeras sobre mi meteórica carrera en televisión, muchos consejos para mantenerme vivo cuando saliera del hospital recibía de estas estudiantes de enfermería.

Conté con el apoyo de mi familia – es verdad- pero todavía en 2007 jamás en mi estancia en el Hospital Universitario De Caracas, pude quejarme de que no me alimente bien. Un balanceado desayuno al igual que almuerzo, merienda y cena con sus bebidas calientes frutas y golosinas, nunca faltaron para ningún convaleciente – por lo menos en nuestra sala- todo esto patrocinado por el mismo Hospital. Las atenciones de los médicos era constante y muy profesional, algunos de ellos estudiantes y otros ya renombrados doctores. El tratamiento para la neumonía nunca falto, así como los insumos básicos para la atención de un paciente en un hospital público –hablo de- jeringas, alcohol absoluto, algodón, guantes, tapabocas – y hasta pastillas para dolores de cabeza u otra dolencia menor.

Al salir de alta muy confundido y con muchas ganas de suicidarme, recibí directrices de los médicos para empezar mi control en el hospital, mi duda era -¿Cuándo recibiré mi tratamientos de antirretrovirales- los doctores no veían que fuese necesario usarlos puesto que todavía mis Cd4 y Cd8 estaban con mucha fuerza. En algún momento pensé que el hospital era una clase de purgatorio, pero el infierno de la vida en la calle –me lo busque yo mismo- Volví a consumir cocaína el mismo día de haber salido de alta, mi depresión era incurable. Fui al canal donde trabajaba y renuncie- porque no tenía cara para hablar de sexo, ni el poder de invitar a las personas a que tuvieran prudencia en su vida sexual, porque yo no había hecho-

Me gaste toda la plata en drogas, mientras no escuchaba a mis familiares y amigos –que me advertían del peligro de una vida desenfrenada bajo mi condición de VIH+.

Nueva adicción

Cambie de droga para hacerme adicto perenne a la piedra, mientras asistía a terapias de ayuda para portadores del VIH. 2008 fue un año de periódicas visitas al instituto de higiene para hacerme los conteos de mis defensas cada 6 meses iba y ya se notaba el colapso de esta institución, pero había la manera de hacerse el estudio no faltaban los reactivos necesarios. Sin embargo en 2009 mi cuerpo no aguanto el tren de vida nuevo de depresión y miedo a que se enterasen de mi condición, las personas me veían como alguien que boto su carrera por la borda para convertirse en – un maldito y fracasado drogadicto- Me contagie a causa de mi adicción de Neumosistosis, y este fue un segundo llamado para engrosar la lista de futuros enfermos del incurable Sida. Esta vez si se me dio la orden de recibir tratamiento antirretroviral. Una sesión de un trio de pastillas – que para mí, ahora suponían mi vida- tomadas a las 9 de la mañana y 9 de la noche en el día, me mareaban, y en la noche me hacían pensar que me había drogada – y no pasaba la prueba-

Ir de emergencia al hospital, no fue lo mismo que asistir al control- nunca entenderé estas consultas donde te hacen chequeos y te mandan miles de exámenes inverosímiles – en la actualidad ni siquiera te tocan los médicos.

Cambie de medicamento ahora tomo una sola pastilla.

Momento Cumbre

Desde hace dos años, la terrible crisis en Venezuela nos ha tocado a los enfermos de Sida, desde la misma fecha no hay reactivos para ver cómo se encuentran nuestras defensas, tomas el medicamento, y no es aceptado en el Hospital exámenes de clínicas privadas donde se conseguía la posibilidad de alcanzar este estudio- se le consideraban ilegales- con un costo inaccesible, entonces decidí tomar el antiretroviral, sin saber – a ciencia cierta- si me estaba ayudando o no. So pena de muerte seguí consumiendo drogas. Con un índice de 200 pacientes diarios para hacerse el conteo de Cd4 y Cd8 quisiera hicieran una cuenta del colapso gigante que da la cifra de reactivos necesarios y horas de trabajo hombre, para atender al numero dicho antes dicha por la suspensión y desaparición de los reactivos en Venezuela desde hace 2 años.

2017 fue un intervalo de penurias en un inconstante recibir de los antiretrovirales, muchas personas que veo en la cola de la farmacia del Hospital Universitario, hablan de que su tratamiento no ha llegado en meses- La cara silenciosa y desesperada conmueve y da miedo al mismo tiempo-

En el momento de escribir este texto, he enflaquecido muchísimo, me siento débil. Llevo 2 años sin haberme hecho mi carga viral- no le veo sentido en ir a una consulta al médico- y llevo 4 meses sin mi tratamiento antirretroviral. Sólo quiero que sepan que yo deseo vivir. Ayúdennos ¡ Por Favor ¡ Yo me merezco y quiero vivir…

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