He aprendido a nadar en seco. Por Virgilio Piñera

Por redaccionnyl el 25/03/2018

Aunque abarcó cada área de las letras, de la obra del cubano Virgilio Piñera destaca su humor negro dentro de la corriente de lo absurdo. Por eso será bueno repasar un ejemplo.

Hablamos de un cuento maravilloso que comienza con la provocadora frase de «He aprendido a nadar en seco». Eso es provocar el interés del lector.

Natación

He aprendido a nadar en seco. Resulta más ventajoso que hacerlo en el agua. No hay el temor a hundirse pues uno ya está en el fondo, y por la misma razón se está ahogando de antemano. También se evita que tengan que pescarnos a la luz de un farol o en la claridad deslumbrante de un hermoso día. Por último, la ausencia de agua evitará que nos hinchemos.

No voy a negar que nadar en seco tiene algo de agónico. A primera vista se pensaría en los estertores de la muerte. Sin embargo, eso tiene de distinto con ella: que al par que se agoniza uno está bien vivo, bien alerta, escuchando la música que entra por la ventana y mirando el gusano que se arrastra por el suelo.
Al principio mis amigos censuraron esta decisión. Se hurtaban a mis miradas y sollozaban en los rincones. Felizmente, ya pasó la crisis. Ahora saben que me siento cómodo nadando en seco. De vez en cuando hundo mis manos en las losas de mármol y les entrego un pececillo que atrapo en las profundidades submarinas.

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