François Villon, las desventuras de un poeta maldito medieval

Por Luis Figuera el 23/11/2019

Francoise Villon es uno de los poetas medievales con mayor prestigio. Su nombre está rodeado de una aureola maldita que rebasa sus aportes a la literatura francesa. Sin embargo, tiene el reconocimiento de voces que han investigado y valorado su obra como una de las más singulares e importantes de su tiempo.

Su poesía es transgresora y subversiva. Está cargada de un profundo dolor espiritual y trabajada con un estilo burlesco que parodia los temas fundamentales de la edad media. En ella se halla lo que Jhon Keats define como la “capacidad negativa”, “es decir una buena poesía debe ser templada y labrada desde el conocimiento del dolor humano”.

Fue uno de los primeros en oponerse a la racionalidad del mundo occidental, utilizando un humor ácido que rompe los códigos de toda la tradición del modelo aristotélico.

Nacido en París en un hogar muy humilde, huérfano de padre, fue entregado a un clérigo capellán de Saint-Benoit, Guillermo de Villon. Allí en la habitación de un caserón llamado Puerta Roja, recibe las primeras influencias de parte de su protector que le enseña a leer y escribir, y lo introduce al mundo de las letras.

Es en el claustro de San Benito donde el joven Francoise, comienza su incipiente carrera, crea un círculo particular, y se vincula por primera vez a rufianes y malvivientes que habitan en la zona, y empieza a conocer rameras con las que intimara, algunas son recordadas en sus  versos.

Las prostitutas quedan impresionadas por aquel adolescente que recita versos, y que es dueño de una extraña seducción, Villon, durante largas jornadas de juerga, recorre el Paris prostibulario que se recupera de los rigores de una guerra, lo lleva pegado a las tiras de su pellejo. El aroma embriagante del perfume de las meretrices despierta sus más recónditos deseos. Ese mundo oscuro que lo acepta cada noche, lo fascina y lo perturba.

Con un diploma en letras y veinticuatro años a cuesta,  empieza una vida licenciosa, frecuentando mancebías, y juntándose con pandillas de delincuentes. Era normal encontrarlo en algún lupanar escribiendo, reunido con un  malhechor, o en los brazos de una amante.

Sus versos comienzan a ser conocidos entre maleantes, trúhanes, y meretrices. Trata de ganarse un empleo utilizando sus dotes de poeta, pero es rechazado en las cortes. Así empieza su vida de granuja participando en pequeños robos para juntar dinero y sobrevivir en una ciudad que lo enloquecía, pero se negaba a aceptarlo.

El acontecimiento más conocido de su biografía, es el asesinato en defensa propia, como lo demuestra una investigación posterior, de un fraile rival en el amor de una prostituta, que llega a provocarlo, e intenta asesinarlo con un puñal. En medio de la pelea Villon, echa mano de una daga escondida y hiere mortalmente al fraile. Trata de esconderse de la ley en un París que se desangra, es atrapado pero a través de las influencia de su protector, logra una carta de remisión y el perdón bajo juramento de cambiar sus hábitos de conducta. 

Tiempo después se ve obligado a irse de Paris al ser perseguido por participar en el asalto al colegio de Navarre. Emprende una huida azarosa por las campiñas de Francia, en la más absoluta miseria, durmiendo en los caminos, llevando vida de bandolero. Trata de rehacer su vida, la angustia se apodera del joven Villon, que se siente hundido en el abismo de la perdición. De esta época es su poema el Legado, donde expresa una profunda tristeza por el amor que lo abandona, y además en tono irónico y sarcástico se burla de muchas personalidades.

En su errante vagabundeo y con miedo de ser aprendido y encarcelado, el poeta busca refugio en el Castillo de Blois, en la corte del Duque de Orleáns, donde participa en un concurso de rimas, dejando sorprendido a todos los presentes.

Tres años después Villon, se ve nuevamente en prisión, y sometido a crueles torturas por parte del Obispo de Orleáns. Es liberado posteriormente por la gracia del soberano Luis XI. De esta época se asegura que son sus primeros poemas de El Testamento.

Con el fracaso a cuestas y lleno de dolores espirituales, sin un centavo, y muerto de hambre, retorna a Paris a vivir en el caserón de su protector. Es detenido y acusado de un robo, a los días es liberado, y posteriormente vuelve a ser encarcelado por una riña, es torturado y condenado a la horca, apela la sentencia, y es liberado y desterrado de París por diez años.

Ninguna otra noticia se tiene de la vida de este oscuro personaje, salvo la aseveración de Rebelais, de que “Maese Villon, en su vejes se retiro a Saint del Poitou, al amparo de un hombre de bien abad de ese lugar”

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Cuentista, columnista y político venezolano.

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