Este pedacito de “El extranjero” de Albert Camus te marcará para toda la vida

Por redaccionnyl el 05/02/2019

Hacia el final de “El extranjero” de Albert Camus hay una breve historia que es tan dolorosa que de haberlo sabido nunca habríamos comenzado a leer el libro.

El libro es soportable porque nos muestra de una forma exagerada el tipo de seres humanos en el que nos hemos convertido. Pero ese episodio que el protagonista leyó en un pedazo de periódico en su celada no. Quisiéramos olvidarlo, borrarlo de nuestras mentes. ¿Por qué? Porque encierra la condición humana de la manera más cruda. Porque así somos: patéticos.

Fragmento de “El extranjero”

“Entre mi colchoneta y la tabla de la cama, había encontrado, en efecto, un viejo pedazo de periódico casi pegado a la tela, amarillento y transparente. Relataba un suceso cuyo comienzo faltaba, pero que debía de haber acontecido en Checoslovaquia. Un hombre había salido de una aldea checa para hacer fortuna. Al cabo de veinticinco años, había regresado, rico, con una mujer y un niño. Su madre regentaba un hotel con su hermana en la aldea natal. Para darles una sorpresa, dejó a su mujer y a su hijo en otro alojamiento y fue al hotel de su madre, que no lo reconoció cuando entró. Por broma, tomó una habitación. Había dejado ver su dinero. Durante la noche, su madre y su hermana lo asesinaron a martillazos para robarle y arrojaron su cuerpo al río. Por la mañana vino la mujer y reveló sin darse cuenta la identidad del viajero. La madre se ahorcó. La hermana se arrojó a un pozo. Debí de leer esta historia miles de veces. Por una parte, era inverosímil. Por otra, era natural. Me parecía, de todos modos, que el viajero lo había merecido un poco y que nunca se debe jugar.”

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