Esperanza, el alma, el papel y un intento por verle los ojos

Por redaccionnyl el 10/10/2017

Esperanza sonríe, posa, sonríe, posa, sonríe y luego dice algo sobre las relaciones íntimas. Las mujeres con menos escenas en su haber la consideran una experta o al menos eso es lo que nos hacen creer los medios de comunicación para justificar las entrevistas que le hacen.

No es mucho lo que le han sacado en las muchos interrogatorios que le han hecho: que si nunca haría escenas sadomasoquistas, que no es prostituta, que a ella le pagan por hacerlo con actores… y si no logran sacarle nada de nada resuelven escribir en el título que es la actriz porno más famosa de Colombia.

Más interesante es ver su Instagram, seguirla, acompañarla a sus fiestas, desayunos, ejercicios, promociones y hasta selfies. Pero luego se corre el riesgo de querer verla con menos ropa o en acción y de escribir su nombre en Google.

Esperanza cumple bien su papel. El mundo espera de ella el atrevimiento y le paga con halagos, restaurantes, lujitos, comodidades y cosas que brillan. Luego, cuando todo esto acabe, tal vez le sea dicho que ella ya tuvo su recompensa, que el cielo es para los evangélicos, que era verdad lo que decía la Biblia y que mejor se vaya con su amo, para el que estuvo trabajando durante tanto tiempo. O tal vez no. Tal vez cuando le llegue la hora esté más preparada para la eternidad que para la carne.

Es curioso que procuremos tantos tesoros para esta vida, donde la piel se nos gasta y al final morimos, y tan pocos para lo que viene después. ¿Que quién sabe realmente lo que viene después? Por si acaso deberíamos estar listos según lo que sabemos. Esperanza nos hace pensar en todo eso porque la vemos y la deseamos y nos preguntamos qué nos pasa. Ella cumple bien su papel: incluso nos genera reflexión.

Una vez vimos a un chico llorando por un rumor de que esta caldense se iba a retirar de la industria que la hizo famosa y nos pusimos a pensar en qué clase de porquería podemos llegar a tener los seres humanos en la cabeza. ¿Ese muchacho no buscará tener novia? ¿Se resignó a no poder reproducirse? ¿Realmente se enamoró de esta mujer sin siquiera conocerla?

Esas cosas nos recuerdan cuánto nos desagrada este mundo en el que los tecnócratas les dicen a los pobres que Dios no existe sin darse cuenta de que les están diciendo a la vez que las Kardashian son las reinas del universo porque así lo decidió la única realidad permitida, esta donde el mal prolifera y los grandes humillan a los pequeños, esta donde no hay otra justicia que la que los poderosos manipulan con su dinero.

Esperanza no tiene nada que ver con eso, pero, sin saber ni entender de lo que está formando parte, cumple bastante bien su papel. Pero como ella también tiene alma, nos cae tan bien y su nombre es lo último que se pierde, le dedicamos este texto cargado de incómodas verdades que pueden salvar más que la vida.

Las siguientes fotos nos encantan porque casi nos permiten verla a los ojos.

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