El maravilloso discurso final del teniente Frank Slade en «Perfume de Mujer»

Por Valentina Rausseo el 24/04/2019

No hay película en la que aparezca el gran actor Al Pacino que peque por aburrida. Y este es, sin duda, uno de los mejores trabajos cinematográficos de la City Light Films en conjunto con Universal Pictures. Disfruta del discurso final del Teniente Frank Slade en Perfume de Mujer.

Todo ocurrió en el Salón de Juicios Orales de la Escuela Baird, mientras Charlie Simms era acusado de encubrir a sus compañeros en lo que fue un acto vandálico en días anteriores.

Discurso final de «Perfume de mujer»

Sr. Trask: Voy a recomendarle al comité disciplinario que lo expulse, Sr. Simms. Los está encubriendo, y es un mentiroso.

Frank Slade: ¡Pero no un soplón…!

Sr. Trask: Disculpe… ¿?

Frank Slade: ¡No! No lo disculpo.

Sr. Trask: Sr. Simms…

Frank Slade: Todo esto es una mierda, Sr. Trask…

(Todo el auditorio ríe)

Sr. Trask: ¡Por favor! Cuide su lenguaje, Sr. Slade. Está en la escuela Baird, no en una barraca… Sr. Simms, le daré una última oportunidad de hablar.

Frank Slade: ¡El Sr. Simms no quiere hacerlo!

No quiere esa etiqueta de “aún merece ser llamado un -Hombre de Baird-”.

¿Qué rayos es eso?

¿Cuál es su lema aquí?

“Muchachos, delaten a sus compañeros… ¿?”

“Salven el pellejo porque si no lo hacen serán quemados en la hoguera… ¿?”

¡Bien, caballeros!

Cuando la mierda llega al cuello, hay algunos que corren y hay algunos que se quedan.

Y aquí está Charlie enfrentando el fuego, y ahí está George ocultándose en el bolsillo de papá…

¿Y ustedes qué hacen?

Van a premiar a George y a destruir a Charlie…

Sr. Trask: ¿Ya terminó, Sr. Slade?

Frank Slade: ¡Nooo! Apenas estoy calentándome.

Alguien aquí, no voy a decir quién, ofreció comprarlo (a Charlie); sólo que Charlie no está en venta.

Sr. Trask: ¡Está fuera de orden!

Frank Slade: ¡El que está fuera de orden es usted! (Mientras se levanta y golpea la mesa con el bastón)

Y ni siquiera sabe lo que es estar fuera de orden, Sr. Trask.

Se lo enseñaría, pero estoy viejo, muy cansado y desgraciadamente ciego.

Si fuera el hombre que era hace cinco años, a este lugar lo habría hecho pedazos (y vuelve a golpear la mesa con el bastón)

¡Qué idiotez!

¿A quién cree que se está dirigiendo?

A pesar de estar ciego, Sr., hubo un tiempo en el que podía ver.

Y tuve que ver a muchachos iguales a éstos, casi niños, amputados de uno y hasta dos de sus brazos.

Pero no hay nada tan cruel como un espíritu amputado. ¡No hay prótesis para eso!

Usted cree que está enviando a este esplendido soldado de vuelta a su hogar en Oregón con la cola entre las patas, pero yo digo que lo que están ejecutando es su corazón.

¿Y por qué?

Porque no es un “Hombre de Baird”.

Un “Hombre de Baird…”

Si hieren a este chico, serán los miles de Baird todos ustedes.

Y Harry, Jimmy y Trent, donde quiera que estén… ¡Váyanse al carajo!

Sr. Trask: Sr. Slade, se terminó…

Frank Slade: ¡No he terminado!

Cuando venía llegando, escuché estas palabras: “Cuna de líderes…”

Pues, cuando el arco se rompa, la cuna caerá, y ya ha caído aquí. Ha caído.

Educadores de hombres, creadores de líderes… ¡Mucho cuidado con la clase de líderes que producen aquí!

Yo no sé si el silencio de Charlie el día de hoy es bueno o no; no soy juez ni jurado.

Pero les digo esto:

Él no va a vender a nadie para comprar su futuro.

Y eso, amigos míos, se llama integridad.

¡Eso es integridad!

Y nuestros líderes deberían estar hechos de eso.

Yo he llegado a las encrucijadas de mi vida. Y siempre conocí cuál era el camino correcto. Sin ninguna excepción, ¡lo juro!

Pero jamás lo seguí.

¿Saben por qué?

Porque era demasiado duro.

Y aquí está Charlie.

Ha llegado a la encrucijada; Charlie ha elegido un camino…

¡Es el camino correcto!

Un camino hecho de principios, que forjan el carácter.

Déjenlo continuar su jornada.

Tienen el futuro de este muchacho en sus manos, Comité.

Y es un futuro valioso, créanme.

No lo destruyan. ¡Protéjanlo! ¡Abrácenlo!

Los va a enorgullecer mucho un día, se los prometo.

(Se sienta)

Y posteriormente, recibe aplausos.

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