El libro que indujo a miles al suicidio

Por redaccionnyl el 21/09/2017

El escritor venezolano Rufino Blanco-Fombona relata en el libro “Mocedades de Bolívar” que, tras la muerte de su esposa, al Libertador de Sudamérica lo atacó la depresión de la época: el “Mal de Werther”, del que sólo pudo salir gracias a la insistencia de su maestro Simón Rodríguez y al viaje que ambos dieron a pie hasta Roma.

Bolívar y Rodríguez caminaron a través del sur de Francia, pasaron por Suiza y llegaron a Italia, a Roma, al Monte Sacro, donde el joven Simón juró no descansar hasta libertar al nuevo continente del yugo europeo.

Pero, ¿qué cosa es el mal de Werther? Pues se trató de un fenómeno de tristeza colectiva al que los jóvenes llegaban tras leer el libro “Los sufrimientos del joven Werther” y que en un montón de ocasiones registradas terminó en el suicidio del lector.

Esta novela casi autobiográfica de Johann Wolfgang von Goethe está compuesta por las cartas que le envía un jovencito apellidado Werther a su amigo Wilhelm en las que le cuenta cómo se va enamorando de una señorita llamada Charlotte.

Pero Charlotte está comprometida con un tal Albert que hasta buena gente es. Eso desespera a nuestro protagonista al punto de que decide suicidarse, y lo hace. Parece simple y lo es. Pero hay algo más. Algo profundo, hipnótico, macabro e incitador en esa historia.

La novela fue uno de los primeros fenómenos literarios de la historia. Aparte de convertir a Goethe en una auténtica celebridad a los 24 años, provocó algo parecido a una enfermedad mortal entre los jóvenes.

Tras leer “Los sufrimientos del joven Werther”, en el siglo XIX la gente se deprimía. Sobre todo los adolescentes comenzaban a sentir hastío, aburrimiento, depresión; a pensar en la inutilidad que representa estar vivos, a considerar el suicidio y a consumarlo. A la “Fiebre de Werther” se la conoce también como el “Mal del siglo”.

Se calcula que dos mil jóvenes se quitaron la vida como consecuencia más o menos directa de la lectura de la novela.

Se calcula que dos mil jóvenes se quitaron la vida como consecuencia más o menos directa de la lectura de la novela, cifra que podría resultar exagerada a no ser por un dato: En la apócrifa lista de Time Life sobre los personajes más inteligentes de la historia aparece Goethe de primero con un supuesto coeficiente intelectual de 210, por encima de figuras como Albert Einstein o Leonardo Da Vinci.

Para muchos de sus contemporáneos, Goethe era un personaje sombrío, maquiavélico, dueño de una inteligencia extraordinaria capaz de dominar a su antojo la psique de los demás. Por eso es creíble que cuando a un genio de ese calibre se le ocurrió escribir algo triste, produjera suicidios en las mentes más frágiles.

Al Werther lo ubican como parte fundamental del movimiento llamado Sturm und Drang, voz alemana que significa algo así como tempestad e ímpetu, y precedió el Romanticismo.

Goethe lamentaba en su vejez seguir siendo famoso por ese libro de su juventud, y que la gente no valorase tanto otras obras fundamentales de su madurez como la primera parte del Fausto.

El hecho es que el fantasma del joven Werther lo persiguió siempre como si se tratara de un hermano al que asesinó en la adolescencia.

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