El estilo de vida de Rómulo Gallegos. Por Ramón Azócar

Por sensualidad el 18/10/2019

Rómulo Gallegos representa, tal como lo expresara Orlando Araujo, un escritor de la transición, entre la vida rural y campesina a la vida urbana post-industrial de la Venezuela después de la muerte del General Juan Vicente Gómez, después de 1935. Es lo que el propio Araujo califica de los cien años del siglo XIX, que duraron, para Venezuela, ciento treinta y cinco o seis, años, porque Gómez desde su llegada al Poder, 1908, paralizó en una especie de burbuja histórica el avance y trascendencia que se estaba dando en el mundo moderno.

Gallegos nace en Caracas un 2 de agosto de 1884, año en el que Paul Verlaine, publica su ensayo sobre “Los poetas malditos”, en el cual conceptualiza la visión de mundo de creadores como Charles Baudelaire, al cual califica de incomprendido por sus contemporáneos y no obtiene el éxito en vida; también Joris-Karl Huysmans, publica su novela “A contrapelo” o “Contra Natura”, cuya trama se concentra en un catálogo de los gustos y la vida de Des Esseintes, un excéntrico, recluido estético y antihéroe, que odia a la burguesía y al utilitarismo del siglo XIX y que trata de retirarse en un mundo artístico creado por él mismo.

En el año que nació Gallegos, el arquitecto Vincent van Gogh culmina el “Templo Expiatorio de la Sagrada Familia”, o “Sagrada Familia”, basílica católica hecha en Barcelona (España), como una muestra del modernista catalán; el escritor Leopoldo Alas (alias Clarín), publica el primer tomo de “La Regenta”, el escritor español José María de Pereda, publica su novela “Sotileza”; el escritor francés Guy de Maupassant publica su obra  “El lobo”; el pintor francés Georges Seurat, culmina su obra pictórica “Bañistas en Asnières”.

Pero también 1884, fue el año de la partida física de importantes personalidades: Gregor Mendel, botánico, naturalista y religioso austriaco, John Hutton Balfour, médico y botánico británico, Bernardo Guimarães, escritor y poeta brasileño, Bedřich Smetana, director de orquesta y compositor checo (n. 1824), Juan Bautista Alberdi, político y escritor argentino, George Bentham, botánico británico, Antonio Leocadio Guzmán, político y periodista venezolano, entre otros. Fecha importante y significativa en la venía al mundo transitorio de la vida una de las plumas más influyentes del modernismo criollista venezolano. Gallegos fallecería un 5 de abril de 1969, en su Caracas de los techos rojos, pasando a la historia como uno de los novelistas y político venezolano, que mayor influencia tuvo en las nuevas generaciones. Ha sido calificado  uno de los más grandes literarios latinoamericanos de todos los tiempos, y su novela “Doña Bárbara”, se ha convertido en un clásico de la literatura hispanoamericana.

Gallegos, en su vida política alcanza la Presidencia de Venezuela en 1948, y su mandato durará nueve meses, convirtiéndose en el primer mandatario presidencial elegido de manera directa, secreta y universal por el pueblo venezolano; fue el Presidente de la República que ha obtenido el mayor porcentaje de votos a su favor en elecciones populares celebradas en todos los tiempos, con más del 80% de la totalidad de los votos.

El Gallegos hombre, fue hijo de Rómulo Gallegos Osío y de Rita Freire Guruceaga;  para 1888 cursó la escuela en primaria y en 1894 ingresó en el Seminario Metropolitano, circunstancias familiares le obligan a suspender sus estudios y seria para 1898 que los reactiva, ingresando al Colegio Sucre, donde tiene como maestros a Jesús María Sifontes y a José Manuel Núñez Ponte; recibe el título de bachiller en 1902, y en el mismo año se inscribe en la Universidad de Caracas para seguir la carrera de leyes, que abandona en 1905; para 1906, es designado jefe de la estación del Ferrocarril Central, en Caracas, pero ya, para aquellos días, había comenzado su larga carrera literaria.

Su carrera política siempre estuvo en oposición a las posturas autoritarias de su época; el sucesor de la corriente gomecista, general Eleazar López Contreras, quien asume la presidencia con un estilo reformista, convence al joven maestro, para que en 1936 acepte la cartera del Ministro de Educación, pero sus esfuerzos para llevar a cabo una profunda reforma escolar fracasaron, y se vio obligado a dimitir; en 1937, es elegido diputado. Para aquellos días, haciendo filas en el Partido Acción Democrática, del cual fue fundador, es propuesto  como candidato a la presidencia; la situación tensa del país lo llevó a participar, en 1945, en el golpe militar que llevó al poder a Rómulo Betancourt, su discípulo, quien estuvo de manera provisional hasta crearse las condiciones para hacer las primeras elecciones libres de Venezuela de 1947, que es cuando es elegido presidente Gallegos. Su salida se debe a un Golpe de Estado, materializado por un ala militar rebelde y algunos disidentes civiles que apostaban a “pescar en río revuelto”; se da una junta militar encabezada por Carlos Delgado Chalbaud; Gallegos, destituido y serias amenazas a su integridad física, acepta el exilio como salida para salvar su vida y llega  a Cuba en un primer momento y luego se residenciaría en México a partir de 1949; Gallegos regresó al país al caer el Gobierno del General Marcos Pérez Jiménez en 1958. Su regreso fue el punto final de su vida política, pero no así de su papel de mentor del proceso democrático, se mantuvo atento a la realidad del país y le dio vida al Premio Internacional de Novela que lleva su nombre, sin duda uno de los reconocimientos más significativos que, en vida, le pudiera haber dado su país y las instituciones que comenzaban a nacer con esta nueva concepción política de la vida nacional.

Entre las publicaciones más significativas de Gallegos se encuentra: Reinaldo Solar (1920), La trepadora (1925), Doña Bárbara (1929), Cantaclaro (1934), Canaima (1935), Pobre negro (1937), El forastero (1942), Sobre la misma tierra (1943), La rebelión (1946), La brizna de paja en el viento (1952), Una posición en la vida (1954), y El último patriota (1957). A esta producción se unen las dispersas en revistas literarias nacionales e internacionales, es famosos sus Cuentos que han sido reunidos en algunas publicaciones de la Fundación Rómulo Gallegos.

Este 5 de Abril se cumplen cuarenta y ocho años (48) de la sensible partida de Rómulo Gallegos, quien falleciera a sus ochenta y cuatro años (84) producto de una larga enfermedad que le fue debilitando hasta su partida.

Acerca de Gallegos  Alejo Carpentier expresó, cuando se “…publicó Doña Bárbara, los jóvenes escritores de la época dijimos: sí es posible una novela hispanoamericana; fue para nosotros algo así como la señal que estábamos esperando”. El paraguayo Augusto Roa Bastos, expresó que “Gallegos fue el gran iniciador de nuestro camino novelístico en Hispanoamérica; y su ícono, que nos impactó a todos, fue Doña Bárbara’”.

Revisando algunos análisis y síntesis de obras de Gallegos, dispersos en la red, se puede tener una visión general de sus obras más emblemática. Se destaca que están ligadas a su compromiso político desde un planteamiento de la regeneración nacional; reproduce en sus novelas, desde la corriente regionalista, la realidad de la tierra americana y desde sus personajes y situaciones, busca unir y resolver el conflicto que a juicio de Gallegos hay entre una naturaleza exuberante y salvaje y la necesidad de hacer de ella una civilización moderna.

En su primera novela Reinaldo Solar (1920), plantea las dificultades del protagonista por armonizar su vida pública y privada; en la trepadora (1925), se centra en el tema de la conquista del poder; en Doña Bárbara (1929) cuenta el conflicto entre la protagonista y su entorno, lo que significa el aspecto salvaje de la naturaleza, y Santos Luzardo, que es la ley, el orden, el futuro, la modernidad; la síntesis surgirá con Marisela, la hija de doña Bárbara, quien instruye en la realidad de la vida a  Santos Luzardo.

Gallegos, tiene una técnica tradicional, con diálogos directos, estructura lineal, capítulos iniciados por epígrafes; una prosa que muestra la influencia del modernismo. En su novela  “Canaima “, escrito de aventuras y drama, ambientada al sur de Venezuela en el estado Bolívar, en la zona de explotación de las minas de oro del callao, no cuenta con un personaje principal determinado, la obra es orientada en razón de los acontecimientos que la selva del Orinoco le va colocando a cada  personaje, impulsando las acciones y concentrándolas en la lucha despiadada contra la naturaleza, el terror del caciquismo y el ansia de riquezas, dominio y poder constituyen el tema principal. Gallegos retrata la selva desde una posición ideológica y esta situación se hace presente en sus personajes. Marcos Vargas, cuyo espíritu se inclina hacia la acción desbordada y no a la ensoñación, luego de un período de estudios en la isla de Trinidad regresa a Ciudad Bolívar y decide finalmente internarse por las aguas del Yuruari. Conoce a Manuel Ladera, rico propietario quien lo ayuda a montar un negocio de carros de mulas para transportarse. Poco a poco se van tejiendo en la vida de Marcos otras personas: el Cholo Parima, esbirro de los Ardavines, quien asesina a Enrique Vargas, hermano de Marcos, y a Manuel Ladera; luego muere a tiros por mano del propio Marcos. José Francisco Ardavín, cacique del Yuruari, metido en el negocio de los carros (motivo por el que Manuel le pasa su negocio a Marcos), un individuo cobarde que se ufana de falsas hazañas guerreras que sí cumplieron los otros Ardavines (José Gregorio Ardavín, su hermano, internado en los montes, casado con una india llamada Rosa Arecuna, enfermo de carare; y Miguel Ardavín, primo de los otros dos, dueño del hato «Palmasola»). José Francisco se enamoró de Maigualida Ladera, hija mayor de Manuel y, como además de cobarde es sumamente impulsivo, decidió que si ella no lo aceptaba por esposo, mataría a todo aquel que le acercara, cosa que cumplió.

Siguiendo el desarrollo de los acontecimientos, estando en Upata, Marcos se enamora de Aracelis Vellorini, la hija menor o bordona de Francisco Vellorini. También conoce a Juan Solito, especie de cazador de tigres y brujo. Todavía en Upata, Marcos se hace amigo tanto de Gabriel Ureña, telegrafista, de temperamento reflexivo, como del cobarde y bromista Arteaguita, así como de Ciriaco «Childerico» Hilder (apodo que le puso Arteagita por el nombre de su compañía «C. HILDER & CO.»), dueño de «Los Argonautas» y apasionado de la mitología griega. En El Callao conoce a Apolonio Alcaraván, Jefe Civil, chacotero y vividor. Después de matar al Cholo Parima, Marcos renuncia al amor de Aracelis, se adentra en la selva y se casa con una joven india llamada Aymara, mientras Gabriel se casa con Maigualida y Aracelis con un ingeniero inglés de las minas de El Callao.

Por su parte “Doña Bárbara”, es una historia menos cargada de aventuras selváticas y más impregnadas de una carga psicológica que muestra la cruda realidad de una sociedad que se debate entre la tradición conservadora y el progreso. El protagonista Santos Luzardo, es un joven abogado, quien vivió trece años en la ciudad de Caracas, donde se graduó en jurisprudencia, regresa a su hacienda de Altamira, donde le reciben unos pocos peones fieles y le ponen al tanto de los desmanes de la malvada Doña Bárbara, quien gracias a manejos turbios y a la alevosía de su amante de turno, el propio mayordomo de Santos Luzardo, y del fundo del latifundista Lorenzo barquero, al que dio el nombre de “el miedo”. Doña Bárbara, es una mestiza de cuarenta años, la cual fue víctima en su desgraciada juventud de unos piratas que la violaron sexualmente. Desde aquel momento el odio hacia el varón inspira todos sus actos.

Santos Luzardo siente odio y rencor a los que le hicieron daño. Pero renuncia a los rencores y decide quedarse en Altamira. Se desata la lucha entre Santos Luzardo y Doña Bárbara; el acercamiento entre ambos personajes se hace imposible a causa de los celos que le inspira a la malvada mujer su hija Marisela, quien vive con su padre Lorenzo Barquero. Marisela se enamora de Santos Luzardo. Ante la pasión naciente de la hermosa joven, este siente impulsos contradictorios y busca soluciones que no pasan de ser imaginarias. La perversa Doña Bárbara manda al bobo Juan Primito a la hacienda Altamira para tomar con un cordel la medida de la estatura del joven Santos Luzardo, burdo modo de adueñarse, según sus creencias supersticiosas, de la voluntad del apuesto joven Luzardo. Marisela al darse cuenta de la mala intención de su madre, le quita con furia el cordel. La madre, después de una violenta escena queda totalmente desconcertada. La joven Marisela abandona Altamira y regresa con su padre al rancho del palmar de la chusmita, donde es amenaza permanente para ella la lujuria de mister Danger.

En este vendaval de acontecimientos, al ser asesinados Carmelito y Rafael, peones de Luzardo, este se lanza revolver en mano y obliga a los hermanos Mondragón a prender fuego a la casa de Macanillal y hiere a uno de ellos; se mete con sus fieles peones en tierras de “El Miedo” a parar rodeos sin licencia de la dueña; por fin le aureola “la gloria roja de la hazaña sangrienta cuando en Rincón Hondo cae mortalmente herido el brujeador, a quien Doña Bárbara envió una cita trágica con el amo de Altamira; el propio Santos Luzardo entrega a la malvada mujer el cadáver de Melquíades. En cuanto a la malvada Doña Bárbara, su “ansia de renovación, y al mismo tiempo el fondo turbio de su alma supersticiosa, la impulsan a buscar, en la celda de Rincón Hondo, una solución a sus confusos designios. Luego logra que sus peones matan a Balbino Paiba (quien asesino a carmelito y su hermano), en el momento en que desentierran las plumas robadas. Al oír de sus labios el relato del suceso de Rincón Hondo, Marisela le hace constar a Santos Luzardo que no es el quien mato al brujeador, sino pajarote, su acompañante. Santos Luzardo “acepto el don de paz y dio en cambio una palabra de amor”. Doña Bárbara denuncia al juez el crimen de Balbino Paiba, atribuyéndole además la muerte del brujeador, y se propone devolverle a Luzardo las tierras arrebatadas. La antes mencionada, ahora está a punto de matar a Marisela, pero el recuerdo de su adorado Asdrúbal le hace renunciar a este crimen. Doña Bárbara desaparece. También se marcha mister Danger, la hermosa Marisela hereda las tierras de su madre y… “todo vuelve a ser Altamira”.

Y en la novela “La trepadora”, Gallegos comienza con el regreso a su pueblo natal de Hilario Guanipa, el hijo ilegitimo de don Jaime del Casal, dueño de la hacienda Cantarrana “unos de los más ricos fundos cafeteros de los valles del Tuy”. Hilario, desde la muerte de su madre, vivió en Cantarrana,  hasta llegar a ser el mayordomo de la hacienda paterna, pero renunció al empleo cuando don Jaime, tuvo que alejarse del país por motivos de salud. No queriendo Hilario, quedar bajo las órdenes de su hermanastro Jaimito, se marchó para probar fortuna en los llanos de Guárico y Apure.

Al enterarse del regreso de su padre, después de unos tres años de ausencia, Hilario vuelve a Cantarrana donde se reunirá toda la familia; su padre le pide de ocuparse de nuevo de la hacienda, porque la gestión de Jaimito ha sido muy mala e Hilario en el momento, acepta. Don Jaime seria dispuesto a buscar reconocerlo como hijo pero Hilario le recuerda que sus hermanastros no tomarían bien esta decisión y que es conveniente dejar todo como está, pero le promete que Cantarrana no pasará nunca a manos extrañas.

Con la familia llega también, Adelaida, una prima que acostumbraba pasar las vacaciones de su niñez en Cantarrana y que amaba los cuentos folclóricos de Hilario: el rencuentro entre los dos es un flechazo de amor, cuando Hilario la ayuda a cruzar el río durante un paseo a caballo con toda la familia presente.

En esta temporada regresan al pueblo también los Barbudos, dos famosos malhechores, que son tíos de Hilario. Muchos son los cuentos sobre los Barbudos, pero esta será la última vez que amenazan el pueblo porque Hilario se les enfrenta y logra con un ardid, capturarlos y encarcelarlos.

Los amores entre Adelaida e Hilario alarman a la familia  que decide regresar apresuradamente para Caracas; Hilario tiene un primer plano de huir con Adelaida, sin embargo, al escucharla tocar el piano,  en la noche de la fuga, cambia de parecer. Será suya cuando él tenga algo que ofrecerle, algo como Cantarrana y en los siguientes años, después de la muerte de Don Jaime, trabajará y hará trampas para llegar a adueñarse de la hacienda que su hermanastro está llevando a la ruina.

Conseguido su propósito, Hilario se casa con Adelaida y van a vivir en Cantarrana, pero allí comienza una vida de tormentos para Adelaida; su marido la ama pero no está dispuesto a complacerla en nada: vivirán en una pobre casa de la hacienda en vez que en la casa que fue residencia de Don Jaime, no permitiendo que su esposa frecuente mucho la madre Carmelita e Hilario seguirá con sus parrandas con mujeres del pueblo. El nacimiento de la primera hija es un episodio de brutalidad porque él no quiere ni verla, desilusionado ya que esperaba el heredero varón; a esto sigue un segundo embarazo más dramático, con Adelaida a punto de morirse. Hilario tiene que recurrir a la suegra que tanto detesta, y cuando pierde este segundo hijo que es varón, cambia en parte su forma de ser, transformándose en un hombre más complaciente, mudándose al fin en la casa que fue de su padre y aceptando la hija Victoria, que será criada por él como una llanera recia, aprendiendo a cazar y a cabalgar.

Siguiendo la historia, pasan los años y la joven Victoria, después de una visita casual, comienza a interesarse y a fantasear con una nueva vida en Caracas, con la abuela Carmelita, disfrutando de la vida moderna, como hacen los otros nietos de su abuelo Jaime y, por una vuelta del destino podrá cumplir su sueño: su padre se enreda sentimentalmente con Florencia, la joven hija del capataz Rosendo, ex guerrillero de las diferentes revoluciones de la historia venezolana. Todo podría terminar en tragedia porque Rosendo planea vengarse, pero Adelaida interviene y desde este momento toma las riendas de la situación y de su matrimonio, permitiendo así finalmente la visita de Victoria a la abuela.

Victoria  en poco tiempo, se transforma en una muchacha de ciudad; su gran ambición sería tener una casa en Caracas para poder vivir la vida de lujos y fiestas de los otros nietos de don Jaime; dinero no le falta a su padre para eso, pero ella siente que se necesita también un apellido importante y “Guanipa” no lo es, comienza entonces a presentarse en público como Victoria del Casal, sin lograr que los primos se interesen en ella. Solo el único hijo de Jaimito, Nicolás no tiene problemas en frecuentarla, porque no tiene los prejuicios de los demás: él ha sido criado por la tía Eleonora en Alemania, es reduce de la primera guerra mundial, tiene otra mentalidad y ni siquiera piensa que Hilario sea el culpable de la desgracia de su padre. Victoria lo ve de lejos en un viaje a Macuto y se enamora de él en el momento, tendrá entonces que enredar la abuela Carmelita, para que se lo presente casualmente y así será. En pocos días de frecuentación se hacen novios y Victoria regresa apresuradamente a Cantarrana para comunicar la novedad. Naturalmente Hilario se opone y prepara un macabro plan: una emboscada para Nicolás en el camino a la hacienda, para asustarlo y para que no le queden ganas de seguir con ese noviazgo. Hilario lo asecha en los cafetales, pero al verlo más de cerca, se bloquea porque Nicolás es el vivo retrato de don Jaime y su amor filial es más fuerte que el deseo de revancha. Desde allí la aceptación del yerno también porque para Hilario, este matrimonio es una especie de compensación: no pudo tener el apellido paterno, pero ahora su propia hija será una “del Casal” legítima.

Palabras del conversatorio “El estilo de vida de Rómulo Gallegos”,

Librería del Sur, Sede Guanare, estado Portuguesa…

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