El día en que Virgilio llevó su astucia a otro nivel aunque lo llamaran demente

Por redaccionnyl el 20/12/2016

El poeta Virgilio obtuvo fama y dinero gracias a la Eneida, una obra que le pidió el emperador César Augusto para glorificar el imperio romano y darle un origen mítico similar a aquellas epopeyas griegas que cantó Homero. Pero lo que su cerní con el poder no le dio fue la inteligencia, pues ese atributo lo tuvo desde que vivía en el campo con sus humildes padres.

 
 

Sus contemporáneos pensaron que había perdido la cabeza cuando decidió gastarse 800.000 sestercios romanos (el equivalente a 120.000 euros de la actualidad) en la preparación de un funeral. Nada raro si hubiera sido para un familiar o amigo, lo curioso es que toda la preparación era para su mascota, que no era un perro ni un gato ni un caballo sino una mosca. ¡Una mosca!

Virgilio no reparó en gastos, contrato una orquesta de 50 músicos, escritores famosos de la época para que recitaran poemas al insecto perdido e incluso plañideras para que lloraran su muerte. Lo más llamativo fue el mausoleo que construyó para que los restos de la mosca descasaran en paz para siempre.

Los vecinos y conocidos de Virgilio no entendían tanto gasto por una mosca, pero no dejaron pasar la oportunidad de participar en aquel fastuoso entierro. Ricos y pobres no comprendían tanto derroche por un insecto.

Se pensó incluso en la locura del creador de la Eneida… pero hasta un año después no se supo la verdadera razón de lo ocurrido.

Virgilio, que tenía amigos en las altas esferas del gobierno estaba al tanto de todo lo que ocurría en ese mundo. Un conocido suyo le «comunico» que el Segundo Triunvirato se había puesto en marcha para crear una ley con la que podrían expropiar tierras de los latifundistas para poder dárselas a los soldados retirados como contraprestación a los servicios prestados.

Una ley que afectaba a las tierras de Virgilio pero que tenía una excepción, no serían expropiadas las tierras que tuvieran tumbas en su interior. Y así fue, el gobierno intentó quitar parte de las innumerables posesiones que tenía pero debido a la «magistral» idea de construir un mausoleo pudo mantenerlas.

Y así fue como la mosca de Virgilio salvo su patrimonio.

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