El arte de los pequeños pasos. Por Antoine de Saint-Exupéry

Por redaccionnyl el 14/04/2020

Antoine de Saint-Exupéry nació en una familia aristócrata católica francesa y su padre murió cuando él era un adolescente.

Aunque se le recuerda por haber escritor «El pricipito», también fue aviador, viajó por el mundo, cobró fama como héroe de guerra y vivió increíbles historias de amor.

«El arte de los pequeños pasos» es uno de esos textos de
Antoine de Saint-Exupéry que pudo medio destacar en medio de la abrumadora fama de «El principito».

Este texto ha sido valorado incluso por la iglesia católica como una hermosa lectura para tiempos difíciles.

El arte de los pequeños pasos

Señor: enséñame el arte de los pequeños pasos.

No pido milagros ni visiones, ¡pido fuerza para la vida diaria! Dame la atención y la creatividad para notar a tiempo los conocimientos y experiencias que me atañen personalmente.

Fortalece mis elecciones al discurrir del tiempo. Dame la capacidad de distinguir lo esencial de lo secundario. Te pido fuerza, autocontrol y mesura para no dejarme llevar por la vida, sino más bien organizar sabiamente cada momento de la jornada. Ayúdame a enfrentar lo mejor posible lo inmediato, y a reconocer que esta hora es la más importante.

Otórgame la lucidez para reconocer que la vida está acompañada de dificultades y equívocos, y que estos son oportunidades para crecer y madurar.

Haz de mí un ser humano capaz de acompañar a quienes se encuentran en lo más bajo.

No me des lo que pido, sino lo que necesito.

¡Enséñame el arte de los pequeños pasos!

¡Así sea!

*

Seigneur, apprends-moi l’art des petits pas.

Je ne demande pas de miracles ni de visions, mais je demande la force pour le quotidien! Rends-moi attentif et inventif pour saisir au bon moment les connaissances et expériences qui me touchent particulièrement.

Affermis mes choix dans la répartition de mon temps. Donne-moi de sentir ce qui est essentiel et ce qui est secondaire. Je demande la force, la maîtrise de soi et la mesure, que je ne me laisse pas emporter par la vie, mais que j’organise avec sagesse le déroulement de la journée. Aide-moi à faire face aussi bien que possible à l’immédiat et à reconnaître l’heure présente comme la plus importante.

Donne-moi de reconnaître avec lucidité que la vie s’accompagne de difficultés, d’échecs, qui sont occasions de croître et de mûrir.

Fais de moi un homme capable de rejoindre ceux qui gisent au fond.

Donne-moi non pas ce que je souhaite, mais ce dont j’ai besoin.

Apprends-moi l’art des petits pas!

Ainsi soit-il!

Cabe insistir en que la autoría de este texto se encuentra en disputa o es poco precisa. La atribución que se le hace a Saint-Exupéry del mismo parece deberse a la semejanza de esta «oración» con un texto incluido en Citadelle, un texto que el autor redactó al mismo tiempo que sus obras mayores y más conocidas (El principitoPiloto de guerraTierra de hombres). Citadelle se publicó póstumamente en 1948, a partir de manuscritos de Saint-Exupéry que si bien habían sido leídos antes a un amigo suyo (Pierre Drieu La Rochelle), no se sabe a ciencia cierta la forma final que el autor les daría como obra lista para imprimirse.

Entre otros apuntes, Saint-Exupéry incluyó en Citadelle una «Oración a la soledad» (sección CXXIV del libro), la cual comienza de este modo:

Ayez pitié de moi, Seigneur, car me pèse ma solitude. Il n’est rien que j’attende. Me voici dans cette chambre où rien ne me parle. Et cependant ce ne sont point des présences que je sollicite, me découvrant plus perdue encore si je m’enfonce dans la foule.

[Ten piedad de mí, Señor, pues la soledad me pesa. No es nada que haya esperado: verme en esta habitación donde nada ni nadie me habla. Y, sin embargo, no son en lo absoluto presencias lo que pido, pues me descubro todavía más perdido cuando me disuelvo entre la multitud.]

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