Dos peruanos recibieron cruel e insólita condena solo por robar un celular

Por Valentina Rausseo el 04/05/2019

A veces la ley es demasiado severa y hasta cruel. Dos jóvenes peruanos fueron sentenciados a la tortura de leer dos libros de superación personal tan solo por haber robado un celular.

Lo peor de la sentencia es que los libros elegidos por la jueza Katy Rocío Jurado fueron «El alquimista» de Paulo Coelho y «Padre rico, padre pobre» de Robert Kiyosaki.

De tal manera que se comprueba una vez más que los castigos dañan más a las personas que el mismo crimen que cometieron.

Con tanta literatura de calidad que ha producido el Perú, obligar a unos jóvenes a leer a Paulo Coelho o a Kiyosaki es una verdadera afrenta a la cultura de ese país. Eso sin contar el daño tremebundo que hacen los libros de autoayuda, enfocados en dar instrucciones a la gente a través de ideas tan vagas y especulativas como atractivas para el cerebro común.

En consecuencia, la jueza los condenó a la mediocridad.L

Y eso que la jueza aseguró que “invocó su derecho contemplado en la ley peruana de imponer una condena orientada más hacia la rehabilitación social que hacia el castigo”.

Lo obvio es que a la jueza no contó con una eduación de calidad y por eso ahora condena a los chicos basándose en sus propias carencias culturales. Ya que robaron un celular, ahora serán gente del montón.

¡Cuánto le habría cambiado la vida a uno de esos chicos si lo hicieran leer «Los Miserables» de Víctor Hugo o alguna de las historias de Alexandre Dumas. Lecturas fáciles pero trascendentes. Cualquier cosa, ¡vamos! Pero, ¿autoayuda?

Aparte del par de lecturas obligatorias, los chicos tendrán que acudir mensualmente a firmar ante las autoridades locales “el compromiso de no acudir a lugares de dudosa reputación”.

Por lo menos también los obligaron a retomar su ciclo de estudios y a presentar cada seis meses (durante cuatro años) los apuntes tomados en clases ante el juzgado de investigación preparatoria local.

La sentencia prescribe, de igual forma, un pago de 4 mil soles peruanos.

«En caso de incumplir con algún punto de la condena, los jóvenes serán recluidos durante 3 años en un centro penitenciario», finalizó jurado.

Una condena, si se quiere, bastante inusual. Pero prudente e idónea para sembrar en los jóvenes interés por la literatura y el «hábito de la lectura».

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