Después de leer esto no volverás a ver los girasoles con los mismos ojos

Por María Beatriz D'Andrea el 18/10/2018

Consideradas como flores autosuficientes del campo y la planta reina del verano son los conocidos girasoles. Son la flor preferida de muchos para regalar, tener en casa o simplemente para admirar sus detalles.

Por eso te enseñamos 5 de las curiosidades con importancia sobre estas flores amarillas y mágicas.

Recordemos que los girasoles han sido fuentes de inspiración, han llenado cuadros, decorado obras de arte, fotografías y hasta usados para los diseños de ropa.

Cinco curiosidades sobre los girasoles que no sabías

1. Cuando dejan de crecer dejan de girar.

Por el nombre que llevan estas flores que viene del francés «tournesol», sabemos que ellas giran en busca del sol. Esta acción se debe a que ellas tienen heliotropismo. Esto ocurre cada mañana y siguen en dirección al oeste el brillante astro. Según estudios se logró demostrar que al ir madurando estas flores van frenando su movimiento hasta quedarse fijas con dirección al este.

2. Su procedencia.

Los girasoles provienen del continente americano. Los nativos de esta zona de épocas anteriores nos dejaron la costumbre de comen las semillas. Ellos las comían con maíz, alubias y calabaza. Para el principio del siglo XVI fue que llegaron a Europa.

3. Los colores de los girasoles.

Cuando pensamos en esta flor automáticamente pensamos en el color amarillo. Resulta que este no es el único color que los girasoles pueden tener. Los colores que podemos apreciar de ellos son en rojo oscuro, marrón, el naranja o en color crema.

4. Los tamaños.

Así como tienen variedad en color también lo tienen en tamaños y formas. Hay girasoles donde las flores son pequeñas o grandes, unos tienen una sola fila de pétalos o varios anillos de estos. Los horticultores hoy en día trabajan en generar un tipo de girasol recto para uso decorativo.

5. Significado.

Se dice que, según la mitología griega los girasoles nacieron de un mito griego. El dios Helios no le correspondió el amor a la ninfa Clitia y por eso esta se convirtió en un girasol. Pero el mismo mito es imposible si tomamos en cuenta que los girasoles son de América, un continente descubierto oficialmente en 1492. Ergo, hay algo peculiar en esa historia.

El reclamo de un lector llamado Carlos Leal Nuche hizo que investigáramos. Resulta que en su extenso poema «Las metamorfosis», Ovidio dice que Clitia se convirtió un heliótropo de flores color violeta. Con el tiempo, esa referencia hizo que la gente identificara la flor con el girasol.

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