Cuatro poemas Guillaume Apollinaire breves y poderosos

Por redaccionnyl el 14/01/2018

Este francés fue el primero que usó el término Surrealismo. Lo inventó en 1917 para describir su obra de teatro Las tetas de Tiresias. Sin embargo, no se casó con el movimiento como otros lo harían a partir de 1924. Los poemas Guillaume Apollinaire, en cambio se nutren de todos los estilos y a la vez son originales y novedosos.

Fue un poeta de vida intensa. Lo acusaron de robarse la Mona Lisa y él implicó a Pablo Picasso. Luego ambos fueron puestos en libertad, pero esa anécdota nos refiere a las múltiples aventuras de su vida.

Y es que Apollinaire además se alistó como voluntario en la Primera Guerra Mundial y resultó gravemente herido en la cabeza. Dos años después una pandemia de gripe lo liquidó a causa de que aún convalecía su herida. A contiuación, cuatro poemas que nos revelan su obra.

Prisionero sin horizonte

Prisionero sin horizonte
Oigo los ruidos de la calle
Y veo sólo un cielo hostil
Y el blanco muro de mi cárcel

Huye la tarde en mi prisión
Una dulce lámpara arde
Estamos solos en mi celda
Bella luz razón adorable

Tu nombre un poco pretencioso muy pagano

Tu nombre un poco pretencioso muy pagano
Porque es el tuyo lo encuentro encantador
En español quiere decir “bonita” y como lo eres
Cada vez que se te nombra se dice la verdad

En alemán ese nombre se vuelve melancólico
Con la brisa de abril murmura dulcemente
Es un tilo lírico un árbol de leyenda
De donde cada noche sale una bandada de duendes

Por último ese nombre extraño que dice tu belleza
Fue también el nombre de una ciudad griega
Que florecía entre las bellas rosas de Rodas
La isla en donde se arrullan las jóvenes palomas.

Tuve el valor de mirar hacia atrás

Tuve el valor de mirar hacia atrás
Los cadáveres de mis días
Marcan mi camino y les voy llorando
Unos se pudren en las iglesias italianas
O en pequeños bosques de limoneros
Que florecen y fructifican
Al mismo tiempo y en todas las estaciones
Otros días lloraron antes de morir en las tabernas
Donde ardientes ramos rodaban
Ante los ojos de una mulata que inventaba la poesía
Y las rosas de la electricidad se abren aún
En el jardín de mi memoria

Las horas pasan lentamente

Las horas pasan lentamente
Como el desfile de un entierro
Llorarás la hora en que lloras
Que huirá también rápidamente
Como pasan todas las horas

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