Cuatro poemas breves de Samuel Beckett

Por redaccionnyl el 30/10/2019

El experimentalismo literario del siglo XX tuvo a uno de sus máximos exponentes en Samuel Beckett. Y cómo no, si tuvo como maestro y amigo al mismísimo James Joyce.

Ganador del Nobel de Literatura y del Premio Fomentor, este irlandés buscó siempre la brevedad como quimera. Por eso hacia el final de su vida su obra era casi minimalista.

El mundo siempre lo recuerda por la absurda y profunda obra de teatro «Esperando a Godot». pero será bueno revisar estos poderosos y brevísimos poemas.

Bebe solo

Bebe solo
come quema fornica revienta solo como antes
los ausentes ya muertos los presentes apestan
saca tus ojos vuélvelos sobre las cañas
discuten quizás ellos y los ays
no importa existe el viento
y el estado de vela.

De ese modo a pesar

De ese modo a pesar
por el buen tiempo y por el malo
encerrado en su casa y en la de otros
como si fuera ayer acordarnos del mamut
el dinoterio los primeros besos
los periodos glaciares no traen nada nuevo
el gran calor del año trece de su era
humo sobre Lisboa Kant fríamente colgado
soñar en generaciones de robles y olvidar al
padre
sus ojos si tenía bigote
si era bueno de qué murió
no por esto nos come sin menos apetito
el mal tiempo y el peor
encerrado en su casa y en la de otros

Fuera del cráneo sólo adentro

Fuera del cráneo sólo adentro
alguna parte alguna vez
como cualquier cosa
cráneo último refugio
tomado desde fuera
como Bocca en el espejo
el ojo a la mínima alarma
se abre enorme se resella
no hay nada más
así algunas veces
como cualquier cosa
de la vida no forzosamente

Quisiera que mi amor muriese

quisiera que mi amor muriese
y que lloviera sobre el cementerio
y las callejas por las que camino
llorando a aquella que creyó que amaba

Bebe solo

Bebe solo
come quema fornica revienta solo como antes
los ausentes ya muertos los presentes apestan
saca tus ojos vuélvelos sobre las cañas
discuten quizás ellos y los ays
no importa existe el viento
y el estado de vela.

De ese modo a pesar

De ese modo a pesar
por el buen tiempo y por el malo
encerrado en su casa y en la de otros
como si fuera ayer acordarnos del mamut
el dinoterio los primeros besos
los periodos glaciares no traen nada nuevo
el gran calor del año trece de su era
humo sobre Lisboa Kant fríamente colgado
soñar en generaciones de robles y olvidar al
padre
sus ojos si tenía bigote
si era bueno de qué murió
no por esto nos come sin menos apetito
el mal tiempo y el peor
encerrado en su casa y en la de otros

Fuera del cráneo sólo adentro

Fuera del cráneo sólo adentro
alguna parte alguna vez
como cualquier cosa
cráneo último refugio
tomado desde fuera
como Bocca en el espejo
el ojo a la mínima alarma
se abre enorme se resella
no hay nada más
así algunas veces
como cualquier cosa
de la vida no forzosamente

Quisiera que mi amor muriese

quisiera que mi amor muriese
y que lloviera sobre el cementerio
y las callejas por las que camino
llorando a aquella que creyó que amaba

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