Cuatro poemas de Allen Ginsberg para que tu cerebro despierte

Por redaccionnyl el 09/01/2018

Allen Ginsberg
Allen Ginsberg

El mundo está mal desde tiempos bíblicos y aquí la gente sigue entregada a los placeres y a la hipocresía. Siempre hay una excusa para mantener la porquería entre nosotros y disfrazarla de belleza. Todos los poderosos se agarran de la misma maldita frase: siempre ha sido así. Pero siempre hemos contado con voces que gritan en el desierto. Entre ellas destacamos a continuación la de los poemas de Allen Ginsberg.

Se opuso al militarismo, la materialismo económico desmedido y a la represión sexual. Sus poemas marcaron generaciones enteras y hasta los factores de poder tuvieron que reconocer que Ginsberg y sus amigos tenían razón. Como Facundo Cabral en América Latina, protestó con sus letras. Pero lo hizo este norteamericano con una profundidad inédita. Su cerebro parecía entender cada palmo del siglo XX, cada oscuro pensamiento. Aquí hay cuatro poemas suyos que nos maravillan.

Poema Whitmaníaco

Nosotros niños, nosotros
colegiales,
Chicas de Norteamérica
obreros, estudiantes
dominados por la lujuria

Mente mariposa

La mente es como una mariposa
que se posa sobre una rosa
o revolotea en un montón de heces hediondas
baja en picado a un autobús exhausto
o descansa en el porche, en una silla, una flor respirando
-abierta y cerrada balanceando brisa de Tennessee-
Vuela a Texas a un congreso
salta por la maleza en campos petrolíferos
Algunos dicen que estas alas de arco iris tienen alma
otros dicen que son cerebro vacío
alas diminutas automáticas con grandes ojos
que se fijan sobre la página.

Tema objetivo

Es cierto que escribo sobre mí mismo
¿A quién otro conozco mejor?
Dónde se juntan más sangre rosas rojas y basura de cocina
Qué más tiene mi grueso corazón, hepatitis o hemorroides-
¿Qué otro vivió mis setenta años, mi vieja Naomi?
Y si por casualidad escribo sobre política norteamericana,
sabiduría, meditación, teoría del arte
es porque leí un periódico amé
a los maestros leí libros por encima y visité un museo

Lamentación del sin techo

Perdona, amigo, no quise molestarte
pero volví de Vietnam
donde maté a un montón de caballeros vietnamitas
algunas damas también
y no pude soportar el dolor
y de miedo cogí un hábito
y pasé por la rehab y estoy limpio
pero no tengo lugar donde dormir
y no sé qué hacer
conmigo ahora mismo

Lo siento, amigo, no quise molestarte
pero hace frío en la calle
y mi corazón está enfermo solo
y estoy limpio, pero mi vida es un desastre
Tercera Avenida
y calle E. Houston
en el paso peatonal bajo el semáforo en rojo
limpio tu parabrisas con un trapo sucio

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